lunes, 22 de junio de 2020

BTT POST-COVID19, Por las Ballotas y Palancas. Veredas Peregrinas

El confinamiento en casa nos pilló por sorpresa y nos fuimos todos al hoyo durante casi tres meses, la última ruta publicada fue la del 20 de Marzo  por Las Veredas de San Salvador del Occidente Astur. y con ella concluyó también la colaboración del Diario La Nueva España que ya no volverá hasta Septiembre-Octubre. Mientras yo sigo rodando con los amigos,a hora a lomos de una E-bike, en parte regalo de estos buenos compañeros de rodadura.

Punto de Partida: Soto de Luiña- Punto de Retorno: Cadavedo

Kilometros: 40  Desnivel de Ascenso y Descenso: 1.257 mts

Una vez concluido lo duro del confinamiento, la cosa se fue suavizando  y fuimos saliendo por los alrededores de la casa, en mi caso rodando por Villaviciosa,  y aprovechando  para ir investigando nuevos caminos y rutas, y pisando los caminos para que estos no se cerraran, pues la vegetación ha caminado que es un primor.

Roza, Paredes, Riestra, Bardera, Dolado,Polchi, Natal, y Felix, y el que no sale....

Por tanto, desde que se pudo empezar a rodar, planteé  realizar un bucle sobre el Camino de Santiago en la zona entre Cudillero y Luarca, o sea por las tierras de las Ballotas (Vachotas) vaguadas, para luego regresar y realizar el Camino de las Palancas.

Una ruta no muy larga, pero si trabajosa, pues las Ballotas se hacen durillas, por desnivel y por técnica, y la subida de las Palancas, en su mayor parte la hicimos empujando.  Pues ya en tiempos se decía "Por donde pasa el Camino Real de la Costa, tiene ahora seis o siete vallotas o quebradas, que forman los riachuelos que bajan de la sierra", escribía refiriéndose a esta abrupta orografía  el juez, regidor e historiador Antonio Juan de Banzes y Valdés en 1806.

El punto de salida fue como no podía ser de otra manera Soto Luiña, y aunque no fue visitar a la salida nuestro amigo Polchi, no pudimos tomar nada juntos, o sea que un refregón de codos, y a las trotonas.

La toma de contacto con el tramo de tierra, nada más salir de Soto, ya nos puso el corazón a 1000% y hasta que nos llegamos a la altura de la Quintana de los Muertos, no hubo descanso, di tu que con la E-Bike sin problemas. Una gozada.

 

Ante la bifurcación del Palancas, al pie del hotel y restaurante Cabo Vidio, en el lugar de las Chabolas, nos vamos por la derecha por la carretera adelante hasta el desvío de Valdredo, donde ya cogemos las marcas jacobitas que nos llevan sin tardar mucho a la primera bajada de la riega de Albuerne, para subir por El Cabo hasta Novellana.


Cruzada la parroquia de Santiago de Novellana con su capilla no metemos en otra de las vaguadas, en este caso para cruzar la riega de la Cabrita y por La Fontica entrar hacia Castañeras. Vaguadas que con climatología seca ya son peleonas por las riegas, de ahí que los peregrinos prefirieron irse ladera arriba por la cordal de las Palancas, más agreste y dura la travesía, pero mucho más limpia y sin complicación alguna.

Atravesada la vaguada con sus manchas de plantación de bambú, salimos al pueblo de Castañeras que cruzamos en casi toda su extensión para entrar hacia la playa del Silencio, pero como ya la conocemos, nos vamos por la izquierda por Casa Pachin, pasando al lado de la fuente Gonzalo y una vez cruzada la riega de Cándano subir a San Marina, donde se impuso un descanso mañanero en la terraza de Casa Gallo. Una Estrella Galicia siempre entra bien.

En Santa Marina, tierra de recuerdos, salimos  de la carretera para adentrarnos en el entronque  de las riegas para subir a Ballota, donde salió la duda de sin abandonar el cruce de las vaguadas, o seguir por la carretera como nos pasó hace un par de años cuando las condiciones climatológicas nos obligaron en muchos cruces riegas a descalzarnos para cruzar algunos grandes charcales…

Al final decidimos bajar  por la vera del Río Cabo, para llegar al pie de la playa de Ballota, desde donde salimos en pendiente arriba a la par de la vera de Gallinero hacia La Cartería, para volver a la carretera a  la altura del Ribon, en el PK.229 de la Nacional 632, donde rodamos un momento por la Carretera Nacional  para  entrar de nuevo  por camino  interior hacia Frieras y por Lumbiello llegamos al centro de Cadavedo, donde nuestra ruta toma otro rumbo , pues no en vano vamos hacer en dirección inversa a la que habitual por los peregrinos la Sierra de las Palancas.

En Cadavedo se toma la AS-268  dirección al Sur para dejarla a la altura de La Collada, donde se vira al Este y por el Cutellón hacia el Pico La Bobia por trazados de camino hasta la cabecera de las riegas de las Yeguas, donde la pendiente empieza para subir a la sierra de Gamoneo virando hacia el Pico Paradiella,

Encontramos durante el camino los monolitos santiagueros que vienen del Alto de las Peñas del Bolado, por un camino muy desmejorado, y aunque está recientemente segado, en la dirección en la que vamos nos obliga al porteo, pues la compactación de la traza ha dejado un surco por el que es difícil rodar.

Sin embargo como camino jacobita, ofrece buenas vistas al Oeste, y más sobre la propia rasa costera, a nuestra derecha la braña vaqueira de Busmarzo y la de Gallinero de Arcallana. Transitamos por el trayecto de los vaqueiros, o sea por la conocida variante de las Palancas, que ya en el siglo XIX, Llano Ponte escribía de este trayecto que "... hay una subida bastante penosa, donde no se hallará ningún abrigo, donde no se podrá avivar el paso, y donde como es natural a tan grande altura, los vientos son feroces."

Pasamos por debajo del Pico Paradiella para seguir por la cumbral y límite concejil hacia Obtar de Muyeres, se cruzan un par de portillas para entroncar con el camino que viene de Argumosin, dejamos por debajo la famosa finca y sus conflictos de paso, la de Rosellinas, y seguimos la traza jacobea, hasta llegar al entronque con la carretera que va hacia Ballota, y por donde se deben dejar ir la mayoría de los peregrinos.

Seguimos paralelos a la línea cumbral por el trazado asfaltado, hasta el lugar de las Ventas, significado collado que coronan las viejas casonas venteras, la Vieja y la Nueva o Silva Oscura, para seguir por el camino que baja un poco por la izquierda hacia para desviarse al punto hacia el Canto del Llano.

Aquí antiguamente el camino cruzaba el Cerro Perrina pero hoy el camino está tomado por tanto nos desviamos una vez pasado el Canto del Llano para ganar el núcleo de Monteagudo, para doblar ante la primera casa y por debajo seguir un camino que busca ir por debajo de la linde concejil, por un tramo de camino de matarrasa que se coge al pie de otra casa   para salir de nuevo al trazado marcado por los jitos de hormigón que nos llevan por toda la sierra de Troncedo. 

Y ya sin mucho problema por la bifurcación que marca el Monte Ventana y por la Cuesta del mismo nombre bajar ya en franco descenso hasta el punto de bifurcación de Las Chabolas, al pie del Hotel restaurante Cabo Vidio.

Debió de ser esta  ruta de tránsito ganadero abundante viendo las trazas  y trazados, que bien es cierto que a los peregrinos les puede parecer un tránsito áspero, pero a los vaqueiros acodados al pie de la soledad, no les cogía de susto tal cuestión.

Una ruta muy jacobea, que nos obliga a lidiar con el territorio y que para la próxima vez la haremos a la inversa, para sentir nuevas sensaciones. Ahora solo queda recorrer desde el Cementerio de Soto Luiña y camino que subimos con el corazón en un puño, y dar pro concluida una ruta de unos 40 km y unos 1300 mts de desnivel acumulado.

Victor Guerra


viernes, 20 de marzo de 2020

Por las Veredas de San Salvador del Occidente Astur


  • ·   Punto de Salida y Llegada: La Caridad
  • ·         Puntos de Paso:  Valdepares-Porcía-Hospital-Brul-Tol-Becharro- Castropol- Figueras- Ribadeo-Tapia de Casariego-Salave
  • ·         Longitud de la Ruta: 57 km.
  • ·         Horario de la Ruta: 4 horas
  • ·          Desnivel acumulado de ascenso y descenso:  653 mts.
  • ·     Participantes:  Javier Dolado, Javier Paredes, Javier Riestra; Luis Roza y Victor Guerra

Aunque ya habíamos rodado por estas sendas y caminos peregrinos, volver de nuevo a ellos pero con el sentido de estar siguiendo las Veredas de San Salvador, eso supone un aliciente, y un motivo ideal para volver a transitar por los Caminos Peregrinos del Occidente de Asturias.


El punto de partida, como casi siempre es la villa de La Caridad, desde la cual nos iremos dirección Oeste, siguiendo las marcas jacobitas que van hacia Santiago, por tanto, se sale por la carretera general que cruza el pueblo, para irnos tras dejar atrás la oficina de turismo hacia el molino de Mingollín, cruzando la riega Salgueiros, ojo al perro de la finca colindante a la riega, puede daros un buen susto pues a veces sale de la finca.


El sendero una vez cruzada la riega y tras unas revueltas y repechos, estos nos devuelven al entronque con la carretera a la que salimos a la altura de los Morcegos, o sea que, sino queréis hacer estas maniobras de arranque con repechos y perros, pues desde el mismo pueblo se sigue por la carretera apenas 1,4 km. estaremos en Morcegos, y esa variante la haremos a la vuelta.


Ya en Morcegos se sigue un poco al Oeste para cruzar a la izquierda con cuidado la Na. 634, para rodar por carretera local hacia Valdepares, se toca unos metros la Nª de nuevo, para entrar por Molle hacia El Viso.  Aquí la ruta hace unos extraños quiebros para entrar al puente de Porcía por la vera del rio, tramo este de camino y senda en descenso hasta concluir ante el citado puente, pasando ante la Erta. de los Remedios.


El puente de Porcía  con su potente porte  nos da paso o bien a los repechos que sube directamente al pueblo de Porcía  y el Outeiro, o bien entrando al pie del puente a la derecha para acercarnos a la playa de y seguir las huellas del GR-E9  que nos lleva a la zona de bifurcación a Hospital, donde los caminos   se bifurcan, el nuestro se va al Suroeste cruzando la Nª 634 y entrando en el ramal que por Bardascon y el Campón  va camino del Kartódromo de Tapia, en cuyo entorno se cruza la Autovía del Cantábrico, para entrar seguir por caminos por el Banzado, cruzando la riega de Orjales en medio de un denso pinar, y en cuyo punto encontramos un buen puente romano que nos da idea de lo pasos camineros de esta zona.


Vamos paralelos a la carretera de Tol, que llevamos a la izda., y a la derecha A-8, que nos vemos, pues están un poco alejadas. Nuestro destino hacia el Oeste, camino de la aldea de  Brul, ya por tramos asfaltados hasta llegar  a Tol y a su moderna iglesia dedicada a San Salvador, de sus viejos orígenes apenas nos queda nada, y lo mismo ha pasado con su huella en la caminería salvadoreña, se ha perdido casi toda memoria.

Hoy San Salvador de Tol, es un lugar en ninguna parte, y  a pesar del camino directo hacia Castropol y Vegadeo, y al estar su albergue cerrado, pues ha quedado como eso como un lugar aislado y sin vida peregrina. No sé cuantos peregrinos harán el camino de Tol.

En Tol hubo en los tiempos de Ramiro II un monasterio consta desde el 926, que debió ser de corte familiar, a juzgar por su donación  en el año 1057a la iglesia de Oviedo por Doña Gontrodo Gundemariz que lo había recibido de su madre Doña Mumadona el viejo monasterio de San Salvador de Tol o de Taule junto con otros que estaba cerca de la iglesia de San Tirso.


Durante un pleito entre el Obispo ovetense y el Conde Vela Oviéquez, sale a relucir San Salvador de Tol, que tuvo por mediador a Alfonso VI, presente en Oviedo para presidir la apertura del Arca Santa. El rey nombró cuatro jueces, entre ellos un caballero tan emblemático como Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid”. La Mitra ganó el litigio.

 El recuerdo del monasterio, donde muy probablemente eran atendidos y hospedados los peregrinos, quedó en el lugar denominado El Convento y en imágenes muy antiguas que hubo en la sacristía de la parroquia, se ve a este con torre rematada por bulbo y pináculo.


Pero todo ello, no es otra cosa que recuerdos, pues nada hoy es perceptible.

En Tol el camino jacobeo se vuelve muy urbano yendo por la AS-32 hacia Serantes y conectando en Villamil con el Camino jacobeo que viene por Tapia de Casariego, pero nuestra ruta deja esta opción para irse hacia Castropol, por tanto viramos al Sur hacia Villasivil y Bouza donde se vira al Oeste yendo por Las Campas  para de este modo acercarnos al pueblo de Becharro,  teniendo que cruzar el arroyo de Fornelo con la intención  entrar a Castropol, por el sendero marítimo que se coge en El Esquilo,  el cual se desarrolla al par de las rompientes aguas cantábricas hasta llegar a Castropol, en cuyas cercanías tenemos que pasar por una sucesión de escaleras. Cuidado con ellas.


Se llega por esa vía pareja a la carretera Nª 634, a Castropol, donde en su día hubo otro hospital de peregrinos que funcionó hasta los primeros años del siglo XIX, cuya puerta lateral es conocida aún hoy como Puerta de los Franceses y que fue fundado en el siglo XVI, y cuyo solar es ocupado hoy por la iglesia parroquial.


Damos una vuelta rápida a la villa, y nos topamos con la extraña capilla de Nuestra Señora del Campo, la cual «se salvó del incendio que arrasó la villa en el año 1587.  Fue reconstruida a lo largo del s. XVIII. Capilla dedicada a Santa María y construida según su lápida fundacional en 1461. Presenta planta rectangular con nave única, en su fachada cabe destacar la puerta de medio punto con tres mascarones y una lápida fundacional, y sobre esta, un único óculo de tamaño muy reducido al igual que la pequeña espadaña que corona la edificación».


Tras la visita, salimos del pueblo hacia la carretera Nº 640 en dirección a  Barres, pero nuestra ruta se desvía en Linera, para entrar en el sendero marítimo que nos lleva a Figueras, pero pasando antes por delante de la ensenada de Linea, para de este modo poder ver los restos romanos del molino de mareas, dejando de lado el Palacio de Dolebún. Una pena.



En Figueras dejamos también de lado el puerto, para irnos ya directamente al largo puente de Los Santos que presenta un fácil acceso a la villa ribadense.


Antes los peregrinos, lo más ricos cruzaban en lanchones la ría del Eo, nosotros ahora la cruzamos a buena altura y con bonitas perspectivas marítimas y hacia la montaña. Es bonito el contraste de los pueblos como Figueras, Castropol y Ribadeo, si esto en vez de estar donde está, estuviera en Francia o Alemania, sería un triángulo para admirar y visitar andando en bici, en barco, etc.


Ya en tierras gallegas, , nos vamos a probar el pulpo, eso en Asturias parece casi que imposible, es otra de las paradojas… y lo de probar el pulpo lo hacemos en un lugar nuevo donde las bicis están genial y nosotros también, desde luego no es el Villaronta, o sea que nos fuimos a Mar de Rinlo.

Ahora toca levantar anclas y regresar y si bien para venir a Ribadeo lo hicimos por el Camino de Tol, ahora el regreso lo haremos por el camino de Tapia de Casariego, por lo cual regresamos sobre nuestros pasos por el Puente de Los Santos para tomando desde el propio Ribadeo rumbo al Este, dejando el sendero costero del E9 un poco de lado y yendo directamente hacia Villadún y la playa de Penarronda. Es curioso cómo cambian las distancias de hacerlo andando o en bici.


Desde la impresionante playa de Penarronda (monumento Natural) el camino se hace quebrado, presentando el trazado algún que otro repecho como el que nos permite ganar la aldea de Santa Gadea, para girar sobre las cercanías la casona de los Villamil, hoy convertida en Residencia de Tercera Edad, más abajo el Palacio Lindoy del siglo,  que como dice Xurde Morán, ya vió tiempos mejores. Vemos al paso el conjunto molinero y lavadero y seguimos las marcas del GR-E9 que por asfalto nos llevan a su vez siguiendo las marcas jacobeas hacia Calambre para desembocar por La Xunqueira en Tapia de Casariego.


Se cruza todo Tapia para salir por la zona de las ensenadas, pasando por delante del albergue de peregrinos, desde donde se continúa por asfalto siguiendo las marcas jacobeas hacia Folgueras, en algunos puntos el GR 9 se desmarca y se va por la costa, pero por no alarga la ruta, eso está bien para cuando los días son más largos, seguimos las marcas jacobeas en sentido inverso que se  van al Calvario de Campos, que es por donde vendría el GR tras visitar las puntas marítimas de Furada, Arenal, Pescazón.


En este punto los caminos, tanto el Tol como el de Tapia convergen, pro por unos minutos no vamos por el GR   para pasar por encima de La Barrosas y poder visitar el pedregal-playa de Porcía antes de retomar el camino traído desde La Caridad hasta aquí.


En suma, estamos ante una etapa muy llana con predominio del asfalto sino uno deja el camino jacobeo de Tapia y opta por las vueltas y revueltas del GR 9 pues vera la costa y las embravecidas aguas de la mar cantábrica. Eso como dice el dicho: A gusto del consumidor.
© Victor Guerra

viernes, 6 de marzo de 2020

Balcones de Trubiecos


·         
       Punto de Salida y Llegada: Trubia
·         Puntos de Paso: San- Andrés-Santo Adrianos de Tuñon- Proaza-Linares-Perlavia-Berejual-Villarín
·         Longitud de la Ruta:  40 km.
·         Horario de la Ruta:  4, 30 horas
Desnivel acumulado de ascenso y descenso:    1.054mts.

·         Participantes:  José Ramón Natal- Luz Fernández-Toño Cuervo-Luis Roza-Javier Riestra- Juan Piñera-Sandra y Victor Guerra



Ya habíamos probado a rodar por la zona con los llamados «mayorinos» de Asturcón BTT, realizando la ruta a la inversa de como hoy la acometemos, y tanta fue su dureza que en la cascada de Guanga nos fuimos valle abajo, en busca de sosiego y buen yantar, aunque la ruta no por ello dejó de darnos buenos momentos que más de alguna cámara recogió y la cual pese a la dureza del principio la gozamos, aunque  unos más que otros..


Esto fue de jueves, y para la ruta del sábado se decidió volver a la zona para rodar esa misma ruta pero con una notable diferencia, hacerla en sentido inverso, tomando Trubia como lugar de comienzo yendo rumbo a al Sur, hacia Proaza y desde allí poder ir cerrando el bucle de vuelta a Trubia.


Pero como siempre antes es menester avituallarse, y eso hicimos tomando unos cafés y pasteles en el único sitio abierto a las 8.30 de la mañana en Trubia, y que tuviera algo para llenar el estómago,  y eso lo hicimos en la  Confitería el Vasco, degustando sus buenos pinchos y pasteles.


Cumplidos los trámites del preludio biker de todos los sábados, nos ponemos en posición de revista para empezar a rodar durante unos buenos kilómetros, y lo haremos por lo que fue el proyecto de recuperación de la famosa vía del tren minero de los Valles del Trubia, que luego tras años de su desmantelamiento serviría para usos senderistas y ciclistas y quedaría bautizada y conocida como la Senda del Oso


Proyecto que pusimos sobre el tapete de la  dinamización territorial asturiana, allá en el año 1987. Un proyecto personal que puse encima la de mesa de las instituciones regionales asturianas, para relanzar la zona y recuperar esta vieja plataforma que estaba abandonada   y dedicarla a usos turísticos deportivos. En este enlace cuento con detalle su desarrollo.

Si bien era un proyecto que empezaba en Santo Adriano de Tuñón, pues las instituciones ovetenses, digamos que pasaban de este novedoso proyecto, ello nos obligó durante años a rodar por la carretera general para llegar a lo que era la cabecera de la Senda, que no era otra que Santo Adriano, más adelante Oviedo se sumaría al proyecto, para lo cual no hizo falta nada que una serie de adecuaciones y par de puentes, quedando la famosa Senda del Oso conectada con la capital ovetense.


Esta obra de recuperación de una plataforma ferroviaria es lo que nos permite hoy realizar nuestra ruta y subir a la balconada trubieca de forma sencilla, pues desde el mismo lugar de Trubia y teniendo como referencia la fábrica de armas de Trubia, en cuyo seno se albergó una logia masónica allá por el último tercio del siglo XIX, a la cual he dedicado un tiempo a investigar, aunque los archivos de la Fábrica han estado cerrados para su consulta, y no deja de ser paradójico la poca querencia de las instituciones fabriles por su propia historia, pues si uno ve como estan los archivos de esa vieja fábrica, se puede caer de culo. Así es como se entiende la defensa de nuestro patrimonio.



Partimos pues de la puerta de la fábrica de armas de Trubia, para rodar de forma tranquila por los primeros predios de la Senda del Oso camino de San Andrés, este primer tramo ya en aquella década de los años 80, en que había desaparecido el tren, quedaba la plataforma medio articulada a modo de zonas de comunicación entre pueblos y fincas, pero en San Andrés se cortaba la continuidad.

Después de este pueblo y una vez se sumó al proyecto Oviedo, la cosa cambió, pues no había puente sobre la carretera ni sobre el río Trubia, por lo cual quedaban zonas muy poco accesibles, esa llegada trajo los puentes sobre la carretera y el río Trubia, pudiendo salvar a estrechez de Peña Escalera y las Garradas por medio de un paseo fluvial cómodo que además se mantuvo bastante intacto y que hoy en pocos minutos nos permite llegar a Santo Adriano de Tuñón.

Punto que fue importante para la Senda del Oso, ya que fue la cabecera en la articulación de la Senda del Oso, de ahí que se pusiera el centro de Recepción dónde hoy se encuentra la sede de una empresa de Turismo Activo, quedando la Senda sin Centro de Recepción, como tal.


Desde este punto el valle se abre y nos deja una rodadura límpida que pasa de un lado al otro del valle, enhebrando el río Trubia hasta desembocar en la aldea de Villanueva, con su impresionante lavadero y su enorme puente ojival, siempre me han llamado la atención la altura de estos puentes.

De Villanueva a Proaza, la Senda del Oso, tuvo una interesante articulación, ya que en este tramo no solo se pusieron los primeros negocios de bicicletas, sino que se contó con la dinamización que supuso en primer lugar el cercado o sea para Paca y Tola, y el gran área de Bullera, esta zona siempre ha tenido mucha baraka.


Al llegar a Proaza nuestra ruta por la Senda del Oso concluye con casi 15 km, y con la misma la abandonamos para salir a la carretera AS-228 con dirección a Teverga, aunque unos metros más allá de Proaza se toma la desviación que sube a la derecha hacia los altozanos pueblos de Sograndio y Linares. O sea, unos 7 km de subida ininterrumpida, que ponen a prueba nuestras capacidades de adaptación de los firmes de tierra a rodar en subida constante 7 km de asfalto, antes habremos dejado atrás el desvío al pueblo de Bandujo, por el cual tantas veces hemos pasado.


Una vez en Linares, ello supone que nos hemos colocado en la sierra cumbral que da vista  tanto a la vertiente moscona como a la trubieca. Una vez queda atrás el pueblo se deja la carretera que va hacia Castañeo del Monte, para girar a la izquierda por un camino que busca la divisoria de aguas, bordeando primeramente el pico Grandamiana, yendo camino del Pico Meadoriu, se pierde el camino entre fincas. Una portilla nos cierra el paso, y  la solución es ir por la pista de la izquierda que baja para luego  subir hacia la Gargantiella para reencontrar el camino dejado.

Por nuestra parte cruzamos siguiendo la vieja traza para ver su estado, lo que nos obliga a saltar prados y un par de alambradas. Al otro lado de tramo semi perdido de camino, este vuelve a retomar su traza original yendo cumbral adelante rumbo Norte por el cumbral, cuya línea se rompe en La Corredoria con 27 km recorridos.


Aquí se quiebra el pequeño cumbral, por cuyo motivo la ruta se va a la derecha hacia la Peña Castiello para de este modo poder visitar la famosa cascada de Guanga o Buanga, que digamos que nos está muy pletórica en cuenta al caudal de agua, pero cumple su función.

Hasta aquí nos había traído Javier Gómez, el jueves anterior a los «mayorinos de Asturcón BTT«pero realizando la ruta al revés, o sea viniendo de Trubia y subiendo a la cordal al Alto del Sanatorio  lo cual se hizo duro, afrontar de buenas a primeras los fuerte repechos existentes, y cuya ruta se abandonó tomando la bajada trialera hacia San Andrés.  Dejo constancia de esta primera visita.

Lo mismo sucede con la segunda vez que visito estas famosas cascadas que no conocía y que ahora en apenas unos días he visitado dos veces.


Desde el enclave de Guanga/ Buanga se retoma el camino que va a cubierto por la ladera boscosa hacia la aldea de Perlavia, que se encuentra en un rellano del terreno y agrupada en un compacto poblamiento nacido bajo la mirada de la ermita de San Antonio. Aquí se conecta de nuevo con el asfalto, AS-313 que va Sama de Grao, pero se baja hacia la vertiente trubieca  y se rueda  como un 1, 6 km.,  aproximadamente hasta el lugar de Berujal, pudiendo ver Trubia al fondo del valle.



Se deja en Berujal el eje asfaltado que va por encima del reguero Rebeco, para tomar la carretera OV-2 que nos sube hacia a la aldea de Canales, aunque en nuestro caso nos desviamos un poco antes, también se puede llegar a la aldea, y luego salir desde ella, la dirección que termina tomando el camino dirección Norte, y de nuevo subidos a la balconada trubieca, por tramos de senda estrecha vamos camino del Pico Lovio y por la Granda, poder ganar el Alto del Sanatorio, con tramos de grandes charcales de agua, hasta desembocar en el lugar de Las Cruces, cuyo conjunto de dos o tres casas,  y donde se sitúan las viejas instalaciones del Sanatorio Obrero  y que no vimos, aunque tampoco buscamos.


Se cruza el Monte de las Cruces adelante encabalgado en la divisoria de aguas y de concejos y al llegar  a las casas de Las Cruces se sale de frente por un camino que sube de nuevo al cumbral para dejar esta como a los 36, 7 km.,

En un momento dado  la ruta se echa ladera abajo hacia el valle trubieco, y lo hace mediante un bajada de muy alta pendiente, ante la cual hay que tener cuidado, dado que el camino está sembrado de palos de ocalito, los cuales nos pueden organizar una liada en el cambio trasero, o en las ruedas, y con esa pendiente es difícil descabalgar de la trotona


Se afronta la corta bajada de apenas 2 km., que nos pone en el entorno con las casas de Villarín por cuyo poblamiento rodamos unos minutos enhebrando casas y casonas como el palacio de los González-Fontayo o Menéndez, para desde ahí dejarnos caer definitivamente en Trubia y concluir la ruta.



© Victor Guerra

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