miércoles, 26 de febrero de 2014

Finalizando la Travesía Integral Cordillera Cantábrica

 
foto prini

Una aventura que empezamos en el años 1991  con la idea de atravesar la Cordillera Cantábrica de Oeste a Este saliendo de Tormaleo (Galicia) y finalizando en la Liebana (Cantabria)   al final quien nos iba a decir que el cuasi viaje mistérico que habíamos iniciado a lomos de nuestras monturas metálicas y de ruedas gordas, días atrás ya estaba a punto de concluir tras nueve días de largo peregrinar. Nuestra pastoral ciclista concluye en una a sinfonía de alegría desde lo alto de la cumbre del Pico Tres Provincias. Atalaya desde la cual se ven los Picos de Europa en toda su dimensión, o los quebrados terrenos astur leoneses semi-escondidos en la “encainada” y con las suaves y oblongas praderas palentinas de Fuentes Carrionas, dejándose mansamente ciclar. Todo llega a su fín.

Punto de Salida: Portilla de la Reina
  • Punto de Llegada: Vega de Liébana
  • Puntos del recorrido: Valle de la lechada Pico Tres Provincias- Fuentes Carrionas-Cucayo -Dobres.
  • Longitud: 30 Km.
  • Desnivel aproximado 1. 300 mts.
  • Horario: 6 a 7 horas.

 La partida se podría decir que estaba ganada, apenas unos kilómetros nos restaban para el final de la ruta, que ya presentíamos a la vuelta de la quebrada cordal del Pico Tres Provincias y del Peña Prieta.

Los nervios habían dejado paso a la calma, al saber que ya no habría problema alguno a poco que mantuviéramos el sosiego como hasta éste momento. Habíamos sido capaces de rodar durante 8 días sin un accidente, eso sí detrás quedaban días de solanera, de sufrimiento por las terribles cuestas que nos deparaban un paisaje tan complejo como el de la Cordillera Cantábrica; cada día nos peleamos con la rumia de la pájara asomando en cada recodo, habíamos ido superando nuestro propio calvario con la fe del carbonero que sabe que todo está en sus manos y en darle al molinillo. Como se dice en estos casos, la partida ya estaba ganada.

Sabíamos que el día que teníamos por delante, no sólo se trataba de realizar esta ruta, sino también de iniciar el retorno a nuestros lugares de residencia, y eso suponía o una jornada de actividad intensa. Por lo cual tocaba cena y un pronto reposo en el saco a pie de pista, tras una pequeña discusión a cerca de la logística de recogida y empacado.

Un madrugón de aquí te espero, nos puso las pilas y pronto dimos cuenta de otro pantagruélico desayuno, poniéndonos a la labor de adecentar las fatigadas Bicicletas Todo Terreno (BTT): engrase, repaso a los radios y tensado de frenos, fueron todas las maniobras requeridas, lo que era bien poco, para el duro trato que las estábamos atizando. Es increíble lo que puede aguantar estas especiales bicicletas.

No echamos a rodar pista adelante, pues no había otra opción que remontar la pista que acompaña en su curso al arroyo de la Lechada, pista de amplio trazado que surca las praderías que nacen al pie de la sierra de Orpiñas. El firme muy pedregoso requería no quitarle un ojo, aunque se dejaba ciclar metiendo molinillo al canto, además nuestros entumecidos músculos nos lo agradecían aclimatándose como dios al ritmo marcado.

Por delante teníamos 10 km. de pista, que a la altura de la riega de las Hoyas de Santiaguín empezaba a empinarse y nos mostraba en las cercanías de la Riega la Canaleta las letales rampas que hicieron desaparecer la pista y dar paso al monte a través para ganar la cumbre del Mojón del Tres Provincias. . Colocamos las bicicletas al hombros y “ de aquesta guisa y manera” enfilamos el lapiaz, cada uno por donde dios le dio a entender, y así hasta coronar el Tres Provincias (2.441 mts alt), Aunque hubo quien quiso ser más Quijote que Sancho, y terminó dando gritos tras enriscarse con bicicleta y todo, por la zona de Los Cuchillares

Reunidos todos finalmente en la cumbre, abrazos y felicitaciones, y ya que estábamos allí porqué no subir a la cumbre de la Peña Prieta. Dicho y hecho.

Eso sí las trotonas se quedaron sesteando en el Mojón.

El espectáculo grandioso, la pena que nos quedaba era que un integrante del equipo por malestar estomacal se había retirado por el Boquejón de las Bobias hacia la Vega del Naranco, camino del vehículo que aún estaba trasteando cosas en Portilla de la Reina.

La bajada hasta la laguna de Fuentes Carrionas, no dejaba otra opción que descender por donde uno creyera más conveniente y con la bici del hombro. Pues era una tontería intentar montarse. Emulábamos así, a los “ciclomuletiers” franceses, esos padres de la BTT que fueron arrinconados por los fieros “yankis de los Repack”, y que desde antaño con las viejas Peugeot de cicloturismo, adaptadas a las necesidades montañeras, subían a las cumbres tras cicletear por las pistas camino de los glaciares de Alpes. Montañeros, o ciclistas amantes de las cumbres, que tenían claro que practicaban un deporte minoritario y que se debían salvaguardar las esencias de tal modalidad deportiva para que no fuera fruto de las modas, y ello trajese accidentes y deterioro de los parajes naturales. Luego vino la moda y ya se sabe.

Con este ejemplo que les contaba a mis compañeros para entretener la bajada, llegamos a la laguna de Fuentes Carrionas, un chapoteo en sus frías aguas, y enfilamos por la naciente pista que cruza los agostados pastos que bajo ella se abre camino del Prado de Toro, tras bordear el Rañuelo, y dejando atrás las tierras palentinas, que pisamos durante unos kilómetros, para luego enfilar la bajada hacia el Picacho de Mamozán, al pie del pueblo de Cucayo.

Aquí en Cucayo, se acabó nuestra aventura por firmes de tierra, ahora sólo nos quedaba echarnos carretera abajo, quemando asfalto, cubiertas y zapatas a mansalva, y entrar triunfantes en lo más fondo del valle de La Vega, tras sus buenas horas de pedaleo y pateo por cumbres y lapiaces, dando así por concluida la Travesía de la Cordillera Cantábrica..

Un reposo al lado de río de La Vega, con merienda y una esplendorosa Eva, cual ninfa en los baños de marfil que se nos mostraba impúdicamente, fueron alicientes más que justos y necesarios para saborear dulcemente la partida hacia nuestros lugares de destino. Así, de esta manera tan aventurera, concluyó nuestra travesía de la Cordillera Cantábrica

Que sepamos nunca más ha sido lograda su realización, al menos en 9 días y siguiendo el trayecto descrito.

El próximo Miércoles colgaré los tracks y datos aproximado de esta aventura
Víctor Guerra García. Un viejo biker de los años 80

















Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...