viernes, 15 de diciembre de 2017

RODANDO POR LAS PEREGRINACIONES (GR.105)

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Punto de Salida y Llegada: OVIEDO
  • · Puntos de Paso: Las Cruces-El Caldero-Los Llanos-La Grandota-Los Veneros-Santo Medero- El Rual- Mieres- Moreo de Limanes- Cerdeño-Abuli
  • · Longitud de la Ruta: 37 Km
  • · Horario de la Ruta. 5 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1.15 mts
  • · Participantes: Sandra Alvarez, Toño Cuervo, Javier Riestra, Luis Roza, Angel Luis Truébano, José Ramón Natal, Iván Menéndez, Javier Paredes, Victor Guerra.
TRACK DE LA RUTA EN WIKILOC:https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=21537903
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Oviedo, tiene más territorios para la bicicleta de montaña que el Naranco y alrededores, y por tanto esta nueva cita en las tierras en los predios de Ovetus, personalmente quería que se alejase de los recorridos al uso, y ahora que empieza a difundirse de nuevo el recorrido del GR-105 de las Peregrinaciones, que mejor que lanzar un recorrido de ida y vuelta teniendo como referente este emblemático cordal por el que circula la llamada ruta de las Peregrinaciones a Covadonga, aunque casi todo el personal va por la carretera adelante.

Aunque el día previsto era el mejor, pues ya los pronósticos climatológicos nos avisaban de que habría agua durante casi toda la ruta, pero tal avisó no nos estorbó para conjuntar un interesante grupo que estuvo presto a la ruta una vez convocado en el barrio de San Lázaro, desde cuyo enclave cogimos la carretera AS-242 de Las Cruces, por la cual fuimos en lenta ascensión sobrepasando tanto el famoso cementerio ovetense, como la ermita de Covadonga ubicada en la vertiente de bajada y que marca el inicio del GR-105 de Las Peregrinaciones.

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Un poco más allá en El Caldero, el GR-105 entra a la izquierda por un carretil asfaltado que pronto nos muestra cómo será el desarrollo de la ruta, zonas planas alternando con fuertes repechos, de muy distinta longitud y pendiente, y es aquí en este giro donde el personal se reunió para afrontar ya la ruta que dejaba el rumbo Sur, para virar al Este que será la dirección que mande hasta empezar en las inmediaciones el cierre del bucle, virando al Norte para después encarar la ruta hacia el Oeste hasta concluir de nuevo en Oviedo.

Ya tomado el desvío subimos por el repecho a Los Llanos, desde cuyo emplazamiento ya tenemos una estampa que se repetirá a lo largo del recorrido, una bonita vista sobre Oviedo, con el impresionante edificio del UCA en primer término y el Naranco de fondo y los horizontes gijoneses perdidos en la bruma.

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La primera subida nos deja ante la carretera que va a la Llovera, aunque nuestro recorrido persiste en el rumbo Este, hasta ganar la base la picoreta de La Grandota, a la que subimos desde las casas de La Ventuca, en ese punto nuestra ruta deja el tramo asfaltado y vira para coger el camino de tierra de la izquierda, que va en mantenido ascenso, ante cuya estructura remolonea el personal metiendo finalmente todo el desarrollo, al final todos vamos entrando en vereda por el camino arriba el cual nos va poniendo a todos en fila de a uno, pues la pendiente y los firmes son los causantes de que a veces tengamos que echar pie a tierra.

Con esa subida vamos rodeando La Grandota por la vertiente norte, cuya imagen con las antenas será una permanente referencia, tanto a la ida como a la vuelta.

De la Grandota con la lluvia acariciando nuestras ropas salimos por Los Veneros parea cruzar el Picu Cuervu, aunque la nubosidad es tan baja que no nos permite ver los valles laterales, tanto la planicie de Siero a la izquierda, como los territorios de Tudela Veguín y Riaño a la derecha.

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El camino por él que rodamos se va desarrollando a lo largo de la cumbral, por la derecha nos llega el ramal del GR-105.1 procedente de Mieres, nosotros en nuestro ciclar seguimos enhebrando tramos asfaltados alternados con otros de hormigón y firmes de tierra, aunque estos son de menos entidad y cuantidad, pues en general esta parte de la cumbral se haya muy urbanizada.

Dejamos atrás el desvío de La Paranza que baja por la izquierda hacia el núcleo de La Collá, empezando una larga subida que culmina en Santo Medero, ya metidos en plena Sierra de la Paranza, seguimos pegándonos con el agua y la coronación de la subida hace que tengamos que a veces empujar las bicis dados los barrizales, y así vamos forzando tramos hasta el collado de Santo Medero, que reconoceremos por su mesa y bancos, aunque la cosa no está para sentarse a descansar tras el esfuerzo.

Desde aquí seguimos rodando por asfalto por Santo Medero, Fontañán y Bovia, pequeños núcleos o caseríos aislados que jalonan la cumbral de la sierra, y por la cual con este día no transita ni dios, salvo las cuadrillas de cazadores y algún que otro solitario ganadero.

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Se sigue rodando hasta tener que doblar a la izquierda, dejando el ramal que baja a L´Azorera, para tomar un camino de zahorras sueltas, por cuyo trazado se corona la zona del pico Cadaval con sus 513 mts de altt.

De nuevo los trazados de hormigón nos llevan al caserío de Los Umeros, un poco más allá nuestra ruta vira de rumbo, pues es hora de ir cerrando el bucle para ir encarando el regreso a Oviedo.

Y lo hacemos antes de llegar a Molleo, girando a la izquierda, yendo ladera abajo por la Berizosa hasta la Casa de les Chanes, la lluvia arrecia y nos vamos en este punto por la izquierda por la Grijera para pasar por debajo el viaducto de las AS-17, y será en las casas de los Molinos de Rual, donde nos cobijamos unos minutos para degustar las delicatessen de Toño Cuervo, el brownie de quinoa, echando de menos el Prieto Picudo en bota de Roza, y la petaca de Albano que se ha quedado en la cama, tras una noche de farra, todo eso lo hacemos encima de una carro de vacas matriculado en El Entrego en 1955.

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Desde aquí, empieza un itinerario inédito, aunque ya nos advierte Toño Cuervo, que estos son territorios por los que ha estado surcando las rutas de la Colloto Bike Race. Para mí es una primera noticia, pues nunca he rodado alguna de sus ediciones, por lo cual es toda una casualidad coincidir en los recorridos, luego ya en casa, y ante el ordenador veo que hay coincidencias en algunos puntos. No dejo de tener buena opinión de la zona para posibles rutas para este invierno, teniendo Colloto como punto de partida.

Concluida la pitanza, de nuevo a las trotonas para seguir hacia el desvío del caserío del Rual, para desde él subir por un camino que va paralelo a la riega de Somberón y empatar de este moco con el acceso rodado que baja de La Collá, donde se dobla hacia el Norte para pasar por delante del Molino de Abundio hacia Santa Marina, será en este punto donde demos vuelta hacia El Campu, por caminos y trazados un tanto laberínticos que nos permiten ir dirección Oeste, camino de Oviedo, aunque en muchas ocasiones sin saber muy bien donde estamos.

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Esta es una ruta para hacer con gps, pues los giros son constantes, y si bien en la zona de la cordal de La Grandota y Sierra La Paranza se cuenta con la ayuda de la señalización, aunque deficiente de la Ruta de las Peregrinaciones, en esta otra parte del recorrido no hay nada que nos ayude, o sea que hay que fiarse del gps y de la intuición, pues los desvíos, cruces son constantes.

En El Campu, se gira al Sur, como si de nuevo quisiéramos ir hacia el Picu La Collá, pero se dobla a la derecha para entrar en un camino que cruza la riega de Fuensanta que nos permite llegar al núcleo de casa de El Rebollín, donde de nuevo recobrar la dirección Sur, para alcanzar un camino travesero que va hacia el Canto del Carbayín, y de esta manera ganar la trifurcación de las Regueras en las cercanías de la localidad de Mieres.

Este será nuestro más próximo destino para poder ir virando al Oeste por El Vallín quedando a los pies de la cerrada cantera entre Vallín y Moreo de Limanes, donde quedamos con cara de tontos, pues los caminos han desaparecido, por cuyo motivo, cruzamos la barrera y subimos por el carretil que cruza la cantera arriba, para de este modo poder coger un ramal asfaltado que nos lleva a Moreo de Limanes.
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Desde aquí enfilamos hacia el diseminado casco urbano de Roces para enfilar hacia Cerdeño, cruzando la A-66 y por Abuli, pasando por delante del palacio de Labra, donde veraneaba el gran Rafael Maria de Labra; y de esa manera ganar la zona de Fonazendi y por Otero volver al parquing de San Lázaro, dando por concluido este singular bucle, que tiene como dos partes bien diferenciadas, un primer tramo lineal que va dirección Este y marcado como GR-105; y luego el regreso desde Molleo, que se realiza por un laberinto de carreteras, carretiles y caminos que van variando el rumbo de forma constante hasta llegar de nuevo a Oviedo

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Fotos de José Ramón Natal (Foto de Portada), Iván Menéndez y Victor Guerra
 y VIdeo de Ivan Menéndez de la Ruta: https://vimeo.com/247468340

Victor Guerra

viernes, 8 de diciembre de 2017

Vuelta a la Pica Peñamellera

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  • · Punto de Salida y Llegada: Panes
  • · Puntos de Paso: Puente Lles-Bores-Robriguero-Mier-Trescares- Alles-Besnes- Llonín-La Molinuca-Abándames
  • · Longitud de la Ruta: 35 km
  • · Horario de la Ruta. 4, 30 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1.196 mts de ascenso
  • · Participantes: Albano Capezzali, Luis Roza, Victor Guerra

  • Track de la Ruta en Wikiloc:https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=21421908
No es que la climatología fuese la más adecuada para rodar dadas las previsiones: lluvia y nieve en cotas muy bajas, y aún con todo, la gente de BTT ASTURIAS, eso sí muy poca, apenas tres unidades bikers nos desplazamos hasta el extremo oriental asturiano para un día de ruta con el objetivo de unir las dos Peñamelleras: Baja y Alta, y sus respectivas capitales: Panes y Alles en un recorrido circular.

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Así fue como en medio de la tormenta y las malas previsiones nos dispusimos a cumplir con nuestro objetivo, ya instalados y puesto en posición en los aledaños de la senda fluvial de la Brañona de Panes, tomamos esta, rodando por los predios de la desembocadura de los ríos Cares-Deva, el primero proveniente de Cabrales, y él otro baja raudo y veloz de los valles lebaniegos.

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Una tranquila rodadura por la senda fluvial llena de soledad a estas horas y con un día de perros, cuya traza nos dejó en las afueras de Panes, encarados con la carretera N-621 a la altura de Colosía, rodamos pues por el citado eje de comunicación que une las poblaciones de Unquera y Potes, y tras unos cientos de metros por dicho eje nos desviamos a la altura de Puente Lles a la derecha tomado el acceso rodado hacia Robriguero

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Un tramo en ascenso que se va calmando en cuanto a la pendiente y que nos sirve para ir calentando pues hasta el mismo pueblo de Bores, se rueda por asfalto, y cuyo itinerario nos ofrece interesantes vistas sobre el camino de vuelta, lo cual queda a nuestra derecha, y que tiene como telón de fondo la Sierra del Cuera, y el Pico el Paisano cerrando la cumbral antes de morir en las riberas fluviales del Cares-Deva.

Se sigue rodando con la vista puesta en el Matterhorn asturiano, o sea la Pica de Peñamellera que durante todo este tramo llevamos delante y que presenta una estampa impresionante, y será una referencia durante casi toda la ruta, tanto en la ida como en la vuelta.

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En Bores bajo la sombra de la Pica de Peñamellera y del monumental palacio de Orejuz, el popularmente llamado como el Palación, aprovechamos el descanso que la tormenta nos dió por unos momentos, para poder quitar algo de ropa y echarnos a rodar por las pistas de concentración parcelaria que arrancan desde el mismo pueblo de Bores, y que trepan a través de las praderías de Texiorias, ganando altura sobre el pueblo, por tramos de tierra y hormigón para poder remontar algunas fuertes pendientes.

De esta manera se gana el Vallejo de los Prados, que es el punto que nos permite un último asalto encarar dirección Norte, la subida hacia el Collado de Serna que nos permite a su vez pasar de Peñamellera Baja a la Alta, y poder contemplar la bella estampa, como es ver el serpenteante río Cares y el pueblo de Mier casi que a vuelo de pájaro. Eso sí tras cobijarnos unos minutos en una cuadra de ganado a esperar que la tormenta amainara y mientras tanto probamos el orujo de petaca de Albano y el brownie de chocolate con semillas de chia y quinoa que hice para la ruta.

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Tras ello, unas fotos y video, y subir las cremalleras, pues ante nosotros un vertiginoso descenso hacia el pueblo de Mier, al que llegamos tras una rodadura de unos 13,6 km. La bajada siempre por amplios trazados de tierra y hormigón que nos dejan ante la AS-114, donde tomamos el ramal ascendente, acompañando durante unos tres kilómetros al rio Cares, aguas arriba, hasta llegar al pueblo de Trescares. Dejando de lado la señalización del GR 109 Asturias Interior que hemos ido siguiendo en Mier, ya que se dirige a Niserias.

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De nuevo un descanso impuesto por la lluvia y la granizada, eso sí ahora los pasamos en el seno del confortable restaurante Monte Río, tomando caldo de gallina y vino, hasta que escampó y pudimos tomar el camino viejo de Trescares que va a Alles por la Corona del Cueto, o sea unos escasos 15 minutos de porteo de las trotonas (1,5 km) cuyo andar nos coloca en lo alto del paso hacia la capital del concejo, tras ello un camino de piedra pulida tapizado de la clásica alfombra de hojas otoñales, por cuya traza rodamos con cierta prudencia dado lo patinoso de los firmes y poder llegar en un pis-pas ante la monumental iglesia de Alles, pueblo que nos recibe en plena soledad

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Sin pararnos un minuto más, no vamos por el camino que baja hacia el núcleo de Turismo Rural de la Tahona de Besnes, que es por donde además sube el ya citado GR 109, procedente de Niserias, nosotros lo habíamos dejado en Mier.

Ya en Besnes, en las últimas casas, subimos entre ellas para coger la carretera AS-345, y un poco más abajo, justo enfrente una casa se abre una amplia pista que sigue el arroyo Padrino hacia el Collau Peleas. Una subida tranquila por amplios trazados de firmes de tierra que pasan a ser hormigonados una vez que la pista coge pendiente para subir al collado y cambiar de vertiente, pese a la impresionante vista que ofrece el trazado, luego resulta que se sube bastante bien hasta el mismo collado.

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Poco pudimos disfrutar de las vistas, pues ya la lluvia era permanente alternando con granizo, por tanto, ganada la collada se deja el rumbo Norte para ir al Este, valle abajo hacia el caserío de Santo Tomás de Arriba, en cuya bifurcación se coge el ramal de la izquierda que nos lleva hacia el pueblo de Llonín, cuyo poblamiento se cruza a todo lo largo, para ir virando al Sur, pudiendo ver los pueblos de Robriguero y Bores entre los peñascos, casi que alcance de la mano.

Se deja el camino incierto hacia Cavandi, para bajar por la pista hormigonada que va en descenso permanente hasta llegar al establecimiento hostelero de La Molinuca, aquí la idea primera era subir por carretera a Cavandi, pero viendo que el aguacero no escampaba, nos fuimos por carretera, para salvar los seis kilómetros que distan de Panes.

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Estos los hacemos a través de la AS-114. El agua circula por todos los lados, y brota de cualquier agujero de las paredes calizas. Seguimos rodando por la AS-14 hasta desviarnos en la zona del Molino de Monejo, hacia la izquierda por el carretil asfaltado que sigue la riega y que dobla para subir al bonito pueblo de Abándames, con sus casonas y dinteles de cierta nobleza e hidalguía, y ya rumbo Este, se cruza el pueblo para buscar su Quintana de los Muertos, por cuyo seno bajamos al camino lateral de la AS-114 y entrar de nuevo en Panes con una chupa de agua de aquí te espero.

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Fotos: Albano Capezzali, Victor Guerra

Victor Guerra

viernes, 1 de diciembre de 2017

Por las atalayas de Piloña. Entre el mar y la montaña

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Foto de Juan Piñera
  • · Punto de Salida y Llegada: Villamayor (Piloña)
  • · Puntos de Paso:Melarde-Valle- Biedes-La Roza- El Arbeyal- Anayo-Alto la Llama- Sieres-Miyares
  • · Longitud de la Ruta: 40 km
  • · Horario de la Ruta. 5 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1787 mts
  • · Participantes: Toño Cuervo, Sandra Alvarez, José Ramón Natal, Ferchi, Juan Piñera, Javier Riestra, Luis Roza, Albano Capezzali y Victor Guerra..


TRACK EN WIKILOC https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=21283882


Los valles prelitorales asturianos ofrecen tanto recorridos interesantes, y Piloña como concejo contiene en sus predios una serie de bonitas rutas muy interesantes  para la BTT.

En este caso, el núcleo piloñés de Villamayor, es un buen punto de partida para rodar por la ladera Sur del concejo, y poder  subir a uno de sus enclaves más característicos, lo cual nos permite a la vez otear nuestras altas cumbres tanto la Cordillera Cantábrica como los Picos de Europa, y como no, lo extenso del Mar Cantábrico, y  eso lo permite un promontorio del Cueto, al pie de la aldea de Anayo.

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Dicho y hecho, por lo cual nos dimos cita en el restaurante Benidorm de Villamayor, para en desapacible día de esperada lluvia realizar un bucle por las tierras piloñesas y ganar  la cumbre del Cueto, y poder contemplar los inputs ya mencionados.



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Nos reunimos lo ya mencionados,y tras el café y lo saludos de rigor, e interesarnos por el estado de nuestro compañero Poldo que está convaleciente de una grave caída en bici, nos pusimos en marcha, tomando como referencia el GR-109 Asturias Interior, rumbo Oeste, hacia Infiesto.

El trazado nos invita a dejar la carretera Nacional 634 para entrar al otro costado del pueblo y rodar de forma hacia el polígono industrial de Lledó, aunque enseguida el trazado abandona los trazados planos para encaramarse en el pueblo de Melarde, todo ello rodando  por carreteras locales, hasta ganar la aldea de Valle, donde Toño Cuervo, pasa a liderar el grupeto y meternos por caminos hacia Infiesto.



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Por tanto, bajamos por la Corredoria hacia Castiello por caminos antiguos que están en muy buen estado, y  que ponto nos dejan en el Orrín, eso sí con la cantinela de mis frenos, que parecen los frenos de los antiguos carros gallegos del ruido que meten.

Entramos en Infiesto, pero nos vamos por la calle trasera para subir por carriles hormigonados a Biedes desde cuyo núcleo, se toma  al Noreste, y por la carretera PI-7 continuar hasta la Granja, donde abandonamos las cómodas carreteras para subir a la cumbral del Monte Cayón, desde cuy altozano apenas si pudimos ver algo, pues las nieblas vienen jugando durante toda la mañana, subiendo  y bajando por estos valles y laderas.





Una vez alcanzada la cumbre del Cayón, nos echamos ladera abajo por los lugares de El Pindal y La Parea, para llegar hasta las instalaciones del Campo de Tiro, al pie de la carretera AS-258, por la cual Toño nos lleva para volver un tramo para conectar con el track original, que gira al Norte en Pintueles, para ganar el emplazamiento de su impresionante iglesia, donde se impone un trago de la bota de Pietro Picudo que lleva Roza, y probar las marañuelas que hice a noche pensando en el grupo.



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De la iglesia de San Cristóbal de Pintueles, que siempre me recuerda a la iglesias fortificadas templarias, salimos rumbo Norte para encarar la ascensión hacia el bonito el hidalgo caserío de La Roza, desde donde seguimos en continuado ascenso a través de enrevesados caminos hacia La Formiga, bordeando por el Oeste el Pico Viyao,  pudiendo ver a nuestra izquierda  la picorota del Cueto Incós, que fue destino de nuestras rutas este verano.

Tras dejar atrás La Formiga seguimos dando pedales en medio de la lluvia, hacia la aldea de El Arbeyal, cuyo acceso rodado nos permite arribar al enclave de Anayo, donde se impuso una parada técnica, con bocata y frasca de vino al calor de la tertulia, y por aquello de erradicar los fríos y las humedades varias, pues no en vano llevamos rodando unos 23 kilómetros con un intenso desnivel acumulado y en medio de una cambiante climatología.

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Salir de nuevo a rodar costó lo suyo, y el tramo entre Anayo y Robledo sirvieron de calentamiento para afrontar la subida por Entrecuetos (Monte Grande) en ese permanente rodar hacia  la pica de El Cueto, perlada de antenas de telefonía, y desde cuyo emplazamiento solo pudimos ver las laderas del Sueve, con las niebla trepando por los peñascos, y avistar al fondo perdido en la brumosa neblina de la lluvia el Mar Cantábrico y algunos enclaves como Colunga o Lastres, al Sur nasti de plasti, la nubosidad lo tapaba todo.


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Desde este singular promontorio,  ahora toca descender hacia el Alto de la Llama, y lo hacemos por la derecha, mirando al Norte, para entrar por donde mejor se vea por un sendero entre brezales y cotoyales, por el que vamos adivinado el sendero, que al principio se pega a la línea concejil de Piloña y Colunga, dirección Este, aunque pronto hay que empezar a realizar zigzaguear para ir bajando hacia el enclave del Alto de la Llama. Son caminos un tanto perdidos, en los cuales hay que pegarse con la vegetación que amenaza con tragarse los viejos caminos, pero ni no perdemos la calma en un pis-pas estamos en La LLama..





Ya en el enclave de La Llama, carretera AS-258, el compañero Albano que lleva sin pedalear más de tres meses nos deja, aunque nosotros persistimos en el rumbo Este tomando la pista que sube hacia la majada de Espineres, con unos 2 kilómetros de subida, muy diversa, pues se alternan cortos repechos con zonas más planas, hasta poder virar el Sur, dejando de lado la pista de Espineres,  y entrando a la derecha por Vallina Los Pozos al Valle de Campurriu, y a pesar de que lo debió atravesar en su día un camino real proveniente de La Venta y la Degollada  para ganar la aldea de  Sardea, nosotros viramos  antes de entrar en lo fondero de la valleja al Oeste para una vez traspasada una portillera  subir a la  bonita cabaña  de  la Cruz de Maria Mingo, y desde elle  bajar por una trepidante pista de hormigón en descenso  hasta las aldeas de San feliz y Sieres.


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En  medio del pueblo de Sieres, cambiamos de trazada y de firmes, pues nos vamos a la izquierda, ahora  al Este, para rodar por La Rebeca, dejando el ramal de Vasivil a la izquierda, y seguir  por un camino en plano, perlado de piedras  muy pulidas y sembrado a modo de alfombra de hojas otoñales,. La ruta se va pegando a la ladera del Fondigón y Valleangostu, con tramos de camino más cerrados, pues ya las casas se ha venido abajo y los itinerarios  están quedando  medio perdidos, pero son trazados de una gran belleza pese a que la tarde se nos va yendo….



Damos vuelta al Cantu La Tabla, por su vertiente Este,para  empatar con el acceso a La Vallina del Osu, por cuyo trazado bajamos ya enfilados hacia el Palacio del Omedal,  (Miyares).

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Dejamos atrás Miyares para irnos por un camino lateral huyendo del asfalto, de este modo hasta se empata  con el Camino romero que por La Barquera y Aguín, se cruza el río Piloña, para entrar de nuevo en Villamayor, y degustar unas bebidas calientes en el Restaurante Benidorm, donde nos ofrecieron unas duchas para mejorar nuestros cansados aspectos, tras una ruta de barro y agua.



Fotos de Víctor Guerra, José Ramón Natal y Juan Piñera

Victor Guerra
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