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Punto de Salida y Llegada: Cabañaquinta
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Puntos de Paso. Alto de la Colladona-Orillés- Serrapaio-Soto- Rozá
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Longitud de la Ruta: 22 km
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Horario de la Ruta: 3 horas
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Desnivel
acumulado de ascenso y descenso: 815 mts
Las tierras alleranas
ofrecen al ciclomontañero un sinfín de rutas de una latitud a otra del concejo,
y en esta ocasión más que subir a las altas cotas que lo pueblan, haremos una
sencilla ruta partiendo del Cabañaquinta, que también cuenta con su input
salvadoreño.
La ruta parte del
polideportivo de Cabañaquinta para pasar por delante de la imponente iglesia dedicada
a San Salvador, toda ella reconstruida después del 37, no quedando restos de
anterior templo; el itinerario toma dirección al Ayuntamiento y de ahí dobla
hacia la plaza del Doctor Castañón, que nos da acceso al camino del barrio de
La Casona.
De buenas a primeras y
desde un principio el trazado nos enseña lo que será la ruta, una dura subida hasta
el mismo Alto de la Colladona. Pues así nos recibe el barrio de La Casona con un
duro repecho nada más empezar, el cual se hace por asfalto para concluir al
poco más allá en un amplio camino que presenta por momentos algún que otro
repecho de quitar el hipo, poco a poco se va cogiendo altura sobre la capital
allerana y sobre el propio valle.
Tras los típicos
descansos para retomar la subida nos podremos pudiendo fijar en los detalles
que presenta el valle por el que subimos. El trazado solo presenta un desvío
que va hacia la ermita de la Virgen de las Nieves, el cual es preferible tomar
para salir de este modo a la carretera AS-252 y subir por ella hasta el Alto de
la Colladona.
De no hacerlo, y de
seguir el track el camino nos dejará ante un tramo de mala senda, que nos
obligará a empujar la trotona por un buen tramo cuesta arriba, y por una senda
medio perdida, hasta poder llegar de ese modo al Alto de la Colladona.
Lo cierto es que ha
habido una confusión en la dirección a tomar a la hora de empezar la ruta, pues
la idea era subir hasta la Colladona, pero por la zona de Levinco, y bordeando
la Sierra de Pelúgano desde el pueblo del Escobio ganar el alto de Rosellón,
pero el despiste en la arrancada nos ha llevado
hasta este trazado, y ya en la Collaona se tomço la ladera derecha del
puerto dirección hacia el Alto de
Rosellón, con mucha subida y siempre
empujando la trotona, a los pocos minutos
optamos después de un tramo cuesta arriba, virar y poner proa de nuevo hacia la marcada collada
divisoria entre los valles: allerano y lavianés, La Collaona,y reestructurar la
ruta.
Al llegar al Alto, nos
encontramos con un biker del pueblo de Bello: Juan, que estaba observando
nuestras evoluciones por la pelada ladera del Rosellón. Le contamos nuestras cuitas, y resolvemos seguir
la misma ruta que él llevaba para esa mañana, que nos es otra que virar al
Oeste tomando la Sierra de Logalendo como referencia camino en primer término
de la Collada Ablanu.
Un transitar tranquilo
por amplios trazados de tierra, disfrutando del espléndido día, lo que nos
permite ir observando todos los vericuetos del valle. Se va ciclando por debajo
del cumbral que jalonan el Pico Mentol y el Cueto del Parral, parando en algún
recodo del camino para contemplar bajo nuestros pies las laderas boscosas que
caen sobre el valle de Cabañaquinta.
En ese rodar, Juan nos va
contando sus cuitas ciclomontañeras por estos lares, casi siempre de “solanas”.
Seguimos hasta las portilleras que no hay manera de abrir y que obliga a
saltarlas, pasando las bicis de un lado a otro, me viene a la cabeza, cuando me
llegue la e-bike, en cómo me voy a arreglar para subir 24 kg de trotona por
estos telares. Los compañeros se ríen pensando en la escena.
Pasadas las portilleras,
se deja un poco más adelante el ramal que va por la Collada Caballos hacia la
Burra Blanca, que es el mismo recorrido que realiza los famosos Anillos
Ciclistas que un día diseñé para el la Comarca de la Montaña Central de Asturias, y que este caso
partiendo de Cabañaquinta suben por Orillés hacia La Colladiella y la Mozqueta.
Hoy prácticamente dejados de la mano de los hombres y de las instituciones.
Nosotros dejamos el
desvío camino de la Campa Ablanu, desde la cual se divisa la subida de los
Anillos Ciclistas que trepa por el valle turonés de Urbiés hacia el pico Tres
Concejos. Tras la contemplación seguimos persistiendo en el rumbo Oeste, con
cierto cuidado pues todavía andan por estos lares las cuadrillas del jabalí. No
se siente los perros, pero están colocados en los puestos los tiradores en la
bajada hacia Orillés, que es nuestra ruta.
Desde la collada Ablanu,
la ruta toma otro sesgo, ya que se emprende una bajada por la ladera abajo, la
idea era seguir hacia la majada de la
Felguerosa, cuya propuesta no triunfa, por cuyo motivo seguimos por el
desenfrenado descenso hasta las mismas puertas de Orillés, pasando al lado de
los pocos prados que quedan en la zona
como el de Llario, y por Les Tercies se llega al desvío del Pozo
minero San Fernando, (1942) y dado el día merece la pena
visitarlo, ya que sigue siendo increíble cómo está de bien conservado después de haber sido cerrado
en 1967. Si quieren más información ya saben el enlace de Antón Saavedra aporta
bastante sobre el asunto minero de la zona.
Tras un buen rato,
disfrutando de la zona y las vituallas, el amigo Juan se nos va, y nosotros nos
vamos con más calma por donde hemos venido para bajar al pueblo de Orillés, y tras saludar a las buenas mozas del
pueblo ya haciendo faenas en la huerta nos vamos por su acceso rodado que nos
lleva a la aldea de Serrapio, situada en lo fondero del valle.
Nos detenemos como es menester
ante la esotérica iglesia
de Sarrapio, con sus singulares señas de identidad,
según algunos templaria, por aquello de la “cruz patada”
de la puerta, dentro hay más vestigios históricos que no se pueden ver, como
son las placas pétreas que se encontraron, y referidas a diversas épocas y
distintos orígenes, algunas de las cuales
es difícil de datar, y que dan origen a diversas especulaciones, algunas
presentan alguna que otra dudad, y máxime cuando algún reseñador de turno nos dice que la otra cruz
patada del interior y custodiada por dos ángeles, es la cruz
de la victoria.
Otros en cambio, nos
dicen que enfrentados ante la explicación de la cruz de la puerta, en la cual dicen
que además de ser un “cruz pate” estos ven en su centro una hexapétala, cuando
en realidad estamos ante un simple trisquel, y otros autores como María
Menendez Maldonado, la cual construye todo un universo esotérico
con alambicadas construcciones dialéctico alquímicas y herméticas muy
interesante y extrapolable…. Pero con ciertas deficiencias en su construcción. Será
bueno para no hacer un lío y enredarse
en temas raros, leerse la tesina de Rosa Álvarez Fernández que está en
algunas bibliotecas
asturianas.
Mis compañeros no vieron
nada de eso, y se dedicaron a estudiar el horizonte, yo me he quedado pensando
en el asunto templario, y adelantarles
que hes visto en algunas otras zonas cruces patadas de diferente forma,
y tamaño, que se vinculan directamente con el temple, sin que nadie estudie de
forma detallada su forma, su estructura y su datación, y estas no se han puesto en contraste con la
propia historia del temple en España
Es muy posible que de llevarlo a cabo igual hay algunas cosas que no
casan bien, por lo cual no descarto nada, pero hay que darle vueltas a todo
este asunto de los templarios en Asturias, que por lo que parece estaban en
todos los sitios según las cruces patadas que vamos encontrando, y sin embargo
solo tenemos un documento pétreo en la arquivolta de la basílica de Santa Maria
de Llanes, y ningún documento en papel y de peso, más allá de las leyendas de
aquí y de allá.
Nuestra ruta continúa y
se va por el acceso interior de subida a San Vicente de Serrapio, para buscar
el valle y el eje comunicacional que lo atraviesa la AS-112, donde giramos a la
derecha para allegarnos al núcleo de Santa Ana, donde se dobla sobre la
izquierda cruzando la vía del FEVE y río Aller para entrar en subida en la
aldea de Soto, con su torre
medio desvencijada que fue levantada por un cuñado de El
Cid, un tal Díaz de Aller, y sobre cuyas
ruinas ha habido tantos proyectos que cuando quieran llevara alguno adelante
seguro que ya no habrá torre.
Nos hemos de olvidar que
estamos en medio de una de las Vereda de San Salvador, en este caso de una vía
que penetra Asturias por varios ramales, uno por el puesto de Piedrahita, por
la Tercia, por donde vendría un camino
cruzando todo el valle de río Torío, el otro ramal importante de comunicación
por los Argüellos, por la Calzada Romana
de Lugueros y llegaría a Casomera a través del puerto de Vegarada, y el tercer
camino vendría pro San Isidro, que es el más difícil de escudriñar.
En ese tronco salvadoreño proveniente de la
meseta leonesa, tenemos por un lado el Castillo
del San Salvador de Santa Colomba del Curueño y también la
iglesia de San Salvador de Robledo de Fenar y San Salvador de Yugueros, lo que
no es poco y es una ruta que viene de la zona de León por Villaquilambre y de
los entornos del Puente Villarente.
Esas tres penetraciones hacen del Concejo de
Aller toda una patria esotérica con todo tipo de misterios, y edificaciones, y muchas de ellas sin explicaciones claras.
¿Pero qué territorio las tiene?
En Soto tomamos el camino
que se echa hacia la vega y que sigue la vera del río hacia las cuadras del
Fundil y por Espineo nos vamos a tomar el vetusto puente colgante, que ha
desaparecido, por lo cual no queda otro que subir a encima del túnel que hay bajo
el gran talud de la circunvalación y se toma un sendero que nos baja hasta la
otra boca del túnel, y con cuidado se cruza para tomar no el puente de Rozá y entrar de este modo en Cabañaquinta. Es un poco complicado el paso.
Esta es la explicación cabal
de la dejadez del sistema, por este puente iba el Anillo Ciclista, la nueva
circunvalación a cortado el paso, y nadie se ha preocupado de informar y de
cambiar la señalización o el trayecto para entrar en Cabañaquinta.
Quien no quiera hacer
este camino puede subir en Soto hasta la Ermita de Miravalles y luego seguir
por el carril que cruza varios pequeños núcleos y acaba ante el barrio de la
Rozá, por el cual se entra en uno de los
mayores input salvadoreños del Camino Allerano a Cabañaquinta.
©
Victor Guerra