viernes, 15 de noviembre de 2019

Por tierras de Llanera y del Nora. Veredas de San Salvador


Punto de Salida y Llegada: Posada de LLanera

Puntos de Paso: Guyame- Centro Ecuestre el Asturcón-Folgueras-Ajuyán-Ladines- El Molinón-          Llineres-San Salvador de Severies
Longitud de la Ruta:  22 km.
Horario de la Ruta. 3 horas
Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 539 mts.
Participantes: Toño Cuervo, Sandra Alvarez, Javier Dolado, Josías Martinez, Victor Guerra.



Si el destino de la Veredas de San Salvador era Oviedo, como capital peregrina, también de ella partían caminos o acaso venían… Queda por saber tal cuestión y funcionalidad de estas trazas camineras que estaban salpicadas por jalones dedicados a la figura del San Salvador, o del Salvador, como proponía no hace mucho un canónigo de la Catedral de Oviedo.

   

En todo caso la ruta de esta semana parte del entorno de uno de esos singulares jalones, en este caso el correspondiente a Posada Llanera, de cuyo enclave parten varias propuestas senderistas y betetistas de cierto renombre que ya he reseñado en este blog.

En esta ocasión y con los tiempos tan revueltos, metidos en agua y nieve, y el personal un tanto arrugado por la posible llegada de diluvio universal, cambiamos el destino inicial que era Abándames, por esta otra zona, que para no repetir rutas, se optó por una ruta corta la cual se pudiese hacer en una mañana, y así fue como aparecimos en Posada de Llanera, para hacer  de paso una visita a los restos de lo que fue la antigua iglesia del Salvador, y rodar por las orillas del río Nora.

Sin muchos agobios, y tras un café tertuliano, fuimos preparándonos para acometer una ruta sencilla en longitud, altitud y dificultad, la cual parte del Ayuntamiento de Posada de Llanera, y que sin mucha encomienda nos fuimos por la carretera AS-240, bastante transitada, hacia el desvío de Guyame, lo cual se produce como a los 2 km de ruta.

Se cruza el vial para entrar a la izquierda, pasando por delante de una curiosa capilla, denominada ¿Capilla del Diablo?.


Es un nombre extraño para una capilla, aunque en las latitudes latinoamericanas parece algo más común dichos patronímicos. Aquí, estamos ante una modesta capilla de ladrillo, que parece que estaba bajo la advocación de San Antón, pero quiso el poder popular  que fuese conocida como “capilla del Diablu”, lo cual parece provenir dicha aserción  de un retablo que se hallaba en dicha capilla en el cual se representaba un « ser esquelético de sonrisa burlona y completamente rojo, con cadenas, identificado con el Diablo», de ahí dicha denominación.

Fuera como fuere, hoy no queda  otra cosa que un extraño edificio en la encrucijada de caminos, en la cual seguimos de frente hacia el centro social ecuestre “gabiniano” de El Asturcón, inaugurado en 1999, que de un presupuesto inicial de 2,4 millones pasó a  24 millones y que hoy se muere de soledad e inactividad tras su cierre hace unos tres o cuatro años.


La ruta pasa a su lado, dejando la instalación caballar a la derecha, y en suave subida ir hacia El Cantón, en cuyo cumbral todavía perviven algunas muestras señaléticas de aquella apuesta de D. Gabino, alcalde en aquellos tiempos de la ciudad de Oviedo. Nos vamos a la derecha hacia el Monte de la Vilorteras entrando ya en los predios más rurales, que nos presentan sus buenos firmes de tierra, que con el tema de El Asturcón todos estos predios camineros que eran auténticos barrizales, con la  apuesta municipal ecuestre, se vieron mejorados con los aportes ingentes de zahorras pues estas redes de caminos y sendas hasta la misma cumbre del Naranco conformaron parte de la actividad ecuestre, lo cual todavía hoy permite rodar de forma cómoda por dichos caminos.


Se nota que la zona está siendo medianamente utilizada por ciclistas de montaña, pues se ven huellas por las pistas y por las trochas que van por encima de Santa Olaya, y que nos llevan en cómodo ciclado a las puertas del pueblo de Folgueras de Abajo con 6km rodados. Le damos vuelta a las viejas escuelas del lugar y a una casona con hórreo que preside el enclave, y nos vamos por la OV-4 que va a Guindaloiro  y Ladines. No sin antes entretennos en la contemplación del plafón de los picos de Europa en toda su extensión y que ahora vemos completamente nevados. Agradecemos la natural balconada en cinemascope y seguimos ruta.


El personal va entretenido y pasa de desvíos, nada más doblar sobre la casa y el hórreo, la traza ciclomontañera se va en descenso, por la que me voy, y pronto el personal se viene detrás, hasta concluir en una ya conocida riega sin pontón, la cual se cruza a pelo para divertimento del personal, pues además de no llover parece que sale hasta el sol y hasta gusta de jugar a cruzar las riegas..

En este enclave nosotros nos fuimos al Norte hacia Guindaloiro, por fuertes repechos que nos obligó a bajarnos de la trotona e irnos a pie un buen rato, creo que lo mejor es hacerlo al revés, ir a buscar las orillas del río Nora o sea girar tras cruzar la riega a la derecha y luego ganar Ajuyán por el Alto de la Huerta.

Sea como fuera el santo se me fue a otras peculiaridades, y nos fuimos tras pasar la riega, camino adelante, tal vez hace años se subían estos repechines, pero ahora ello nos obliga a la mayoría a poner pie a tierra y tirar por los repechones hasta alcanzar el lugar de Guindaloiro (7,6 km), entroncando de nuevo con el asfalto que nos lleva hasta las puertas de Ladines, topónimo que se repite con bastante frecuencia en Asturias.

De nuevo a los queridos tramos de tierra, nada dejar atrás Ladines, (8,2) se toma el camino de la riega de Fonsagrada, por donde andaban apostados los cazadores de “gochos salvajes” esperando rifle en mano a  que las  realas de perros hicieran subir monte arriba a los suidos hasta sus propios pies. 

Pasamos por entre los puestos de la batida, desde ahora ya compartiremos durante bastante tiempo no solo espacios rurales, sino de papel, pues salimos juntos en el Suplemento de Campeones de La Nueva España.

Por nuestra parte seguimos hacia espacios más abiertos dejándoles en su larga espera sin que oigamos a los perros ladrar. Nuestro objetivo es ir a Ajuyán, desde cuyas latitudes contemplamos las laderas del Monte Naranco.


De la aldea e Ajuyán, parroquia de Brañes con 10, 2 km, nos vamos en descenso hasta un sorpresivo desvío que se abre a la derecha hacia el Monte Ayes, entrando de este modo en los recodos que va formando el río Nora. Este afluente del Nalón al que desemboca casi que, en San Pedro de Nora, todavía tiene que dar unas vueltas para verter sus aguas en el Nalón a la altura de Tahoces. Son conocidos sus famosos meandros.


Río que nace cerca de otro gran jalón de la peregrinatio, como es San Salvador de Boides ((Valdediós) y en las cercanías de dos singulares iglesias dedicadas a San Román y Santiago, sitas a la vera del “Camino de los Francos” y del Camino Jacobeo del Norte, a su paso por Sariego.

Por nuestra parte, seguimos el curso del Nora, cada este vez más cerca de nuestras ruedas gordas, y aunque los firmes “gabnianos” aún perduran, ya Toño Cuervo me avisa que el Nora va lleno, y que igual tenemos aún problema, pero no parece de momento indicado avisar al 112 en esta primera aproximación al famoso río Nora que flirtea con un montón de concejos a los cuales no parece querer abandonar por las vueltas y revueltas que da,  pues entre su nacimiento y desembocadura no hay más de 38 km. en línea recta y sin embargo según la CHN este tiene un recorrido que pasa de los 80 km.


De nuevo en el cruce de la riega en la que nos habíamos divertido un rato, ahora con unos 13, 2 km, tomamos el camino que va de frente, pegado al Nora, el cual va cargado de aguas que recoge en multitud de valles, y que al poco nos muestra lo que dice Toño, que el río se ha comido la traza caminera, y tal y como va de lleno como para andar jugando a cruzarlo, por tanto no damos la vuelta como nos aconseja el sr. Toño.


Muy al contrario nos internamos en el bosque por encima de la inundación, trasteando con ramas y trotonas, cuyo tramo salvamos en unos minutos, para salir a zonas mejores  que nos permiten entroncar al otro lado de la inundación y proseguir por la red de sendas camineras y fluviales que se articularon en su día con el tema de El Asturcón, y que ahora son toda una delicia para recorrerlas con calma a pesar de su abandono.


Una vuelta más, acompañando al Nora, hasta desembocar de nuevo ante la instalación ecuestre,  nos vamos ahora tras la indicaciones de Toño Cuervo que nos llevan a dejar atrás Guyame para virar a la derecha  y entrar por unos caminos que van por debajo del núcleo de Llineres, para salir a la carretera local que sube de Ables hacia el Alto el Merón, tras ganar el alto se cruza la AS-240 para ir al enclave que ha motivado esta ruta, y del cual casi nadie habla, y que es el lugar de Severies, en la parroquia de Rondiella, en cuyo enclave funerario se hallan los restos de lo que fue el antiguo emplazamiento de un templo del que hoy quedan unos restos, es de suponer que antes debió haber otro más antiguo, y que jalonaba el paso jacobeo  hacia o desde la villa del Adelantado: Avilés. 


Este jalón sagrado de Severies dedicado a la advocación del Salvador, debía ser uno de los faros radiantes de este trazado jacobeo.

Una breve visita y nos vamos  a  de forma directa a Posada que está a un tiro de piedra concluyendo el recorrido ante su Ayuntamiento, tras una mañana apacible,  para después darnos un merecido homenaje en el  bar del Madreñeru  en Cayés,  a base de callos  que parecen ser famosos, pero ya los comí mejores en La Manjoya, aunque la tortilla de merluza según el amigo Dolado estaba muy buena, para rematar una ruta sencilla y sin mucha kilometrada. 

© Victor Guerra

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