domingo, 12 de octubre de 2008

Reflexion antes y despues de una temporada


REFLEXIONES AL CONCLUIR LA TEMPORADA DE  "CAMPEONES" de La Nueva España, 

Está era una reflexión que no al final no se publicó y que hoy quiero dar a conoicer 

La bicicleta de montaña nos permite conocer el paisaje, el paisanaje, a la vez que nos sentimos parte de esta tierra que es Asturias

Con estas reflexiones  se concluye otra etapa, la sexta que nos mantenemos entregando cada semana una nueva propuesta ciclomontañera.

Cuando comenzamos allá por finales  del 2002 nadie daba un duro porque esta sección de BTT dentro del Suplemento Campeones tuviera una duración de más de dos años,  hasta el que suscribe tenía sus dudas acerca de que una región tan compleja  como la nuestra  pudiera aportar tal catálogo de  itinerarios para la práctica de la bicicleta de montaña.

Una labor ingente llevar a cabo tal cantidad de recorridos, con todo tipo de colaboradores,  amigos, y clubs que me han ido aportando sus  rutas;  clubs entre los que cabe a Asturcón BTT, BTT Pelayo, Grupo Poco a Poco, Grumar, Ronzón etc.

Ello sin olvidar a los ciclomonateños, las principales figuras de un hacer y saber disfrutar de la naturaleza a lomos de una bicicleta, que adaptándose a las exigencias del guión de cada momento,- pues siempre he querido que las rutas tuviesen muy diverso cariz, dificultad y exigencia-,  se han plegado a ello compañeros como Carlos Coehlo; Chus Toyos, Morcín Ricardo Mojardín, Polchi Figueras, Raquel, o los compañeros ocasionales como Nespral, Paco Jiménez, Javier Gómez,  Jorge Alperi, o  Chaves, y como no, el propio  y sempiterno presidente de Asturcon BTT,  a los que hay que unir  tantos otros, nombres y periplos,  que he ido relatando a la vez que describía las rutas ciclomontañeras y a  los cuales desde aquí deseo brindarles un saludo,  y buen disfrute del verano a lomos de las trotonas.

Lo cierto es que cuando se recorre esta región,  concejo a concejo, con la idea de proponer rutas  para este suplemento de Campeones, es cuando uno  se da cuenta de que nuestra tierra encierra, tanto para el senderista como para el ciclomontañero, pues ambos comparten escenarios,  una intensa variedad de posibles caminos y rutas que se  van vislumbrando a lo largo de esas intensas ciclopedaladas por valles y sierras,    donde las nuevas pistas o las viejas cicatrices de la red vial que soportó y aportó esta tierra asturiana, son todo un acicate para plantear nuevas aventuras con la intención de ir absorbiendo poco a poco esa intrahistoria de la cual no nos hablan los libros, pero que sentimos bajo nuestras ruedas gordas y  el esfuerzo por superar esos retos que nos hemos propuesto

La bicicleta de montaña debe  tener un futuro lejos de los escenarios deportivos, y ese paisaje en que se ha desenvolver ha de ser por fuerza el mundo rural, en este caso el asturiano, lleno de complejos recorridos,  variados y pluridiversos en ambiente, en dificultad, en retos, y en disfrutes.

Pero no debemos olvidar como ciclomontañeros que somos, que esta herencia que es nuestra tierra,  ha de quedar  lo más intacta posible, y debemos velar porque  nuestra huella sea leve, sin dejar rastros de derrapajes por conducciones agresivas, esas  que tanto les gusta a algunos bikers.

Nosotros tenemos un deber y es dejar las cosas como estaban antes de nuestro paso, para que la sensación de pasar por esos lugares, aunque haya pasado otros antes, sea nueva e inmejorable.

Esa es la filosofía que defendemos desde Campeones, y que se inserta en el lema de respeto y cohabitación que muestra el IMBA (Asociación Internacional de Mountain Bike)que ya tiene presencia en Asturias.

Nuestras trotonas cada vez son más sofisticadas y con mayor capacidad técnica para que nuestros doloridos cuerpos sufran lo menos posible, pero no debemos olvidar de que esas máquinas también son cada vez más agresivas con el entorno, los taqueado de las ruedas que apuran el desmontaje a costa de llevarnos por delante los débiles mantos de hierba, los frenos de disco que apuran velocidades y abren cicatrices en los senderos; el machaconeo de pasar una y otra vez por esos “espacios técnicos” para ver y demostrar las capacidades técnicas, que más bien se reducen a cualidades mnemotécnicas. Todo eso conlleva un impacto, que no es muy grande,  pero que debemos tener en cuenta a la hora de programar nuestras excursiones y rutas.

En ello también tiene una responsabilidad la institución pública, que debiera no restringir por restringir, sobre manera en esos lugares singulares, como son los ” Espacios Protegidos”,  y no debe restringir la práctica ciclomontañera  porque los grupos ciclistas no estén sentados en los órganos de gestión o de representación, o porque las bicicletas se las considere como un trasunto molesto. Las Instituciones Públicas deben tener en cuenta de que somos un colectivo que aporta su granito de arena a la sostenibilidad de  un espacio, aportando economía en base a nuestros desplazamientos, que mantenemos caminos abiertos por el uso, y que somos una plusvalía para cualquier planificador de territorio.

Solo debe haber comprensión para una forma nueva de moverse en el medio rural y natural, y saber que somos un colectivo abierto a nuevas propuestas con vocación de respetar  aquellas restricciones nacidas de la reflexión y el consenso, y se ha de tener en cuenta de que somos un  mundo singular muy alejado del mundo de la órbita del motor al que siempre nos condenan: “solo se podrá “circular por los caminos y pistas que utilicen los vehículos todo terreno” .

Es evidente que la práctica sostenida del Mountain Bike en un territorio causa impactos, pero la administración pública: deportiva y turística,  debe ser consciente de que e s una demanda que se viene sosteniendo en el tiempo,   necesita una respuesta para armonizar su práctica en  esos territorios cercanos a los entes urbanos más grandes, para lo cual se precisan unas infraestructuras capaces de dar confortabilidad y seguridad al ciclista, con un control sobre los impactos y las cohabitaciones, esas instalaciones ya existen en Europa,  son los Centres de VTT de Francia donde hay más de 250, o los que ya se están abriendo  en nuestra tierra; Euskadi y Cataluña.

Estos Centros están constituidos por una red de senderos  especialmente señalizados para bicicleta de montaña, los cuales tienen su propia señalización, lo cual no  impide que haya una cohabitación de usos con el senderismo o la actividad ecuestre.

En definitiva una red de sendas y rutas que comparte territorios diversos,  los cuales conforman  zonas y  rutas que interactúan sobre espacios y territorios, ofertando una amplia panoplia de recorridos aptos para las más diversas y exigentes practicas montañeras.

No es ya una novedad,  un Centro de BTT, sino un hecho  que se está conformando en España, y a la cual Asturias no puede permanecer ajena,  y más cuando ha sido pionera en el desarrollo del Mountain Bike en España, con clubs como Asturcón BTT que es de los primeros y de los únicos clubs que aún perviven de aquella vieja hornada de ciclomontañeros defínales de los años 80,  conformando recorridos  y cicloaventuras que han causado furor en su momento.

Una actividad que ha hecho  destino para la práctica ciclomontañera zonas  como los Picos de Europa, o la Cordillera Cantábrica, con rutas como La Carisa, con eventos como La Travesía de la Cordillera Cantábrica, la Ruta de los Marineros, la Vuelta al Concejo de Gijón, o  la Travesía de Degaña-Ibias.

Ese es el reto que se nos presenta a los  a los amantes  de la BTT, a las Instituciones públicas, locales y regionales, los cuales con el apoyo de todos vosotros amables lectores,  y el apoyo de este diario La Nueva España,  que ha apostado desde hace años  por sacar la bicicleta del corsé de la competición y de la práctica anónima,  dejando que propongamos toda  una panoplia de recorridos que hemos ido ofreciendo semana tras semana.

 Esperamos que la próxima temporada  podamos ofrecer no solo más rutas,  sino también  el anuncio de un apoyo importante para contar con un Centro de BTT en Asturias 

Que a sí sea, y hasta mediados de Octubre  que volvemos con más rutas, y que ustedes lo rueden bien.

Víctor Guerra

domingo, 28 de septiembre de 2008

RODEANDO EL EMBALSE DEL ATAZAR



RUTAS BTT:   “ RODANDO POR EL GENARO ”

 

Tipo de Ruta: Circular a

Punto de Salida: El Atazar  (Madrid)

Punto de  Llegada: El Atazar  (Madrid

Puntos del recorrido: Robledillo de la Jara- Cervera de Buitrago- EL Berrueco-Patones- El Poblado del Atazar

Longitud:  54  km

Horario:   6  h

Desnivel en subida  Acumulada:  1.913  mts.

Desnivel d bajada Acumulada:   1. 906 mts.

 

 El Embalse del Atazar es un escenario de serranía  ideal para  la BTT

 

Ahora que está tan de moda buscar asturianos fuera de nuestras estrechas fronteras regionales, es bueno darse un garbeo por esos entornos donde también rodamos los asturianos, y ya que tengo encomendad la dirección técnica de poner en valor una ruta para BTT en la Sierra de Madrid, que mejor que llevar a varios amigos ciclomontañeros por dichos lares.

 

Al Embalse del Atazar hay que dedicarle unos días, nosotros nos fuimos el  puente vacacional  de Mayo, época ideal para rodar por la llamada Sierra Pobre de Madrid, y a la cual llega bien por la Nacional 1,  tras dejar atrás Somosierra. Tambien  se puede acceder por la  A-6 y  desviarse en Collado Villalba hacia Guadalix de la Sierra y enfilar hacia la Cabrera-El Berrueco.

 

Una vez estacionados en la zona, en la cual hay  abundantes alojamientos, tenemos por delante la posibilidad de dar vuelta a uno de los embalses más singulares de la zona Noroeste de Madrid, y  por una de las sendas que esperamos se convierta en una ruta de referencia para el ciclismo de montaña.

 

Los astures que allí nos plantamos, salimos del pueblo del Atazar, atalaya desde la cual se contempla buena parte de los entornos del embalse. La salida se hace desde el Panel de Inicio de la etapa Atazar-Robledillo de la Jara, y a cuyo pie se toma la gran pista que primeramente va en descenso hacia el suroeste, abriéndose paso por entre los jarales que pueblan toda esta zona buscando el mejor sitio para cruzar el arroyo de Rilato tras lo cual comienza una larga subida, rápida al principio siendo el resto más tumbada hasta coronar la cordal de Matachines.

 

Tras esto aparece al otro lado una parte del embalse y tras su calma contemplación y recuperado el resuello, pues no estamos acostumbrados a estar tanto tiempo rodando a mil metros de altitud, nos echamos por la estropeada carretera, que va hacia Robledillo de la Jara, que cubrimos en menos de  2,5 km.

 

Ante el panel de la etapa de Robledillo, un poco antes y a mano izquierda nace una pista jalonada por unas setas de hormigón que nos van conduciendo en descenso hacia una riega en plena  Dehesa Boyal,  para sufrir a continuación por rampas fuertes, pero de ancho trazo, camino del pueblo de Cervera de Buitrago, que se nos muestra esquivo. Ganada lo alto de la loma pronto una trifurcación nos indica cual es la dirección  ideal para bajar  hasta el pueblo que cruzamos raudos rumbo al camino que queda al otro lado de su carretera general y que nos permite llegar a las orillas del embalse del Atazar pudiendo contemplar como los hidroaviones planean sobre sus tranquilas aguas para abastecerse y apagar más de un incendio.

 

El paseo por la orilla  del embalse, se hace por camino ancho que nos conduce a lo más profundo de la Dehesa, hacia la que viramos antes de entroncar con la carretera, dejamos  atrás un par de cierres, casi al pie de la M-127, se gira a la izquierda para dirigirnos acompañando al arroyo Dehesa que cruzamos a la altura de la fuente de la Pelaya.

 

La ruta desde este último giro antes de la fuente se mete por senderos más complejos pues estamos en zona cañada, y ya se sabe que siempre a ésta le suelen dar los peores territorios, lo cual se hace divertido después de tanta pista. Irremediablemente salimos de nuevo a la carretera  M-127 que nos lleva directamente a la impresionante presa del Villar con el encajonamiento del río Lozoya.

 

Un tramo de carretera hasta el desvío de El Hospitalillo, donde la cañada tuerce para Mangirón, nosotros nos vamos por la izquierda por el camino de servicio del Canal de Isabel II, que aunque está asfaltado, pronto buscamos los tramos de tierra que van por encima del canal y de los distintos puentes y viaductos que se hicieron para ganar los desniveles de las vaguadas.

 

Ahora el embalse está a nuestra izquierda y enfrente se ve Cervera y su amarre de barcas; seguimos pisteando sin apenas desnivel rumbo al pueblo del Berrueco, ahora los jarales han dejado paso a los grandes encinares y algunas que otra pradería. Llegar al Berrueco es llegar al mundo del granito, como bien se muestra por sus calles repletas de obras de cantería, es todo un espectáculo ver como se abren los grandes bloques en piezas a base de maza y cuñas.

 

Tras el descanso en El Berrueco, la ruta que se reconoce por un desdibujado monigote pintado en azul que alguien bautizó como “el genaro” ; Desde este simpático pueblo la ruta  toma otro cariz, las pistas al principio nos van llevando casi por el borde del embalse pronto se alejan de él para enfilar en franca subida hacia la Cerro Moro y luego hacia Sierra Ceruega, con la torre árabe como referencia que se divisa desde muy atrás.

 

La torre la tenemos a nuestro alcance cuando nos topamos con la carretera M- 133, doblando hacia la izquierda para volver a virar a los 700 mts de nuevo a la misma mano por una fuerte pendiente cuyo trazado se entremezcla con un cortafuegos, lo que ya idea de la dureza de la subida, ganado el primer rellano la senda cruza el cortafuegos y se echa ladera abajo por un senderillo apenas dibujado que hace las delicias de Carlos y de Chus, se cruza la carretera M y se sigue bajando desde El Borondillo hasta el arroyo del valle de los Pradales, para volver a subir pendiente arriba hasta de nuevo coronar lo alto de la cordal.

 

Estamos encima del barranco de Patones, y delante se nos muestra una de las bajadas más bonitas y trialeras de la zona, corta pero intensa que pronto nos deja enhebrados en el fondo con el arroyo de Patones, y jugando cuando con sus orillas, cuando con su cauce entramos en el reino Patonero, en Patones de Arriba, ese bello pueblo renacido de sus cenizas gracias a la pasión de un francés que llegó por estas tierras en los años 60, y que hoy es un hito más a visitar en la zona.

 

De Patones salimos por sus empinadas calles hacia las viejas  eras,  por el PR.M 14;, aunque también se puede coge la variante del GR 10,   e ir hacia  El Pontón de la Oliva y el Embalse de la Parra,  a través del Canal de Cavarrús y el río Lozoya.

 

Preferimos ser  fieles al trazado y entre empujes de bici y tramos rodando por un estrecho sendero,  se gana la cima del  Cancho de la Cabeza, con un espectacular vista sobre gran parte del Embalse del Atazar y la Sierra Pobre madrileña ; luego se vira hacia el Poblado del Atazar, para una vez cruzada la carretera M- 134; tomar otro desvencijado sendero que se echa ladera abajo hacia el fondo de los meandros del río Lozoya, el cual pasamos por el puente de  la Presa de la Parra.

 

Aquí nos bifurcamos, y unos tiran por la pista que sube a buscar la de Alpedrete, y luego vira hacia El Atazar;  y otros para medir la dureza de la Senda Genaro, tiramos por el sendero que se abre por encima de los barrancos del Lozoya, Cerrillo de la Llobera y la riega del Arroyo de la Pasada, por cuyos surcos y sendas también  va el GR 88. Menos kilómetros pero más duros,  y con tramos no ciclables.

 

Dando así por terminada la bella excursión que da vuelta a un Embalse como El Atazar

 

Víctor GuerraCarlos (Fierros) Chus y el autor de las rutas.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Por los parajes misteriosos de Pousadavadelle




RUTAS BTT:  “ De Santalla de Oscos  A Grandas de Salime por Pousadavadelle

Tipo de Ruta: Lineal

Punto de Salida : Santa Eulalia de Oscos

Punto de Llegada: Grandas de Salime

Puntos del recorrido: Ferreirela- AS Barreiras- Ferreira-Nonide-A Coba-Malneira-

Km. del recorrido:  26 Km

Horario  5 Horas

Desnivel acumulado de ascenso: 1450 mts.

 

Una ruta por los olvidados  y misteriosos parajes  del Río Agüeira.

 

 

El sábado 21 de Abril,  nos dimos cita en Santalla de Oscos dos realidades y dos formas distintas de ver y vivir la naturaleza y ha sido una de las rutas que más huella han dejado en los ciclistas que me acompañaron a la ruta 

 

Unos desde la cerrada cabina de su vehículo todo terreno, aunque los quadtreros un  poco menos, pero todo su mundo en el placido rincón de Santalla rezumaba un penetrante olor a fuel quemado y ruido y pertardeos de escape modernistas.

 

En la otra esquina de la plaza 16 betetistas enfundados en su maillots  y con la silenciosas trotonas dispuestas nos disponíamos para la aventura de unir por lo viejos caminos dos poblaciones como Santalla y Oscos.  Eso sí cada uno por su lado sin molestarnos, es lo grande que tiene este retorcido territorio que a cada uno le coloca donde debe y puede.

 

De esta manera, salimos de en medio del escándalo de decibelios de los motores rugientes y de la paranoia de algunos que confunden disfrute con petardeos y acelerones, y nos fuimos por la parte de atrás de la plaza tomando rumbo Sur y siguiendo las marcas del PR 203 Minas de As Talladas, que no se porqué siempre se descuidan un tanto esas primeras marcas que enfilan al usuario hacia la ruta.

 

Se entronca con la carretera sobre la cual giramos a la izquierda dirección a los Apartamentos del Tombo, a cuya altura el sendero toma la pista que nace frente por frente al establecimiento hotelero  para adentrarse en territorios más rurales para ir entonando con una naturaleza y un maravilloso día que nos impresiona. En unos minutos posamos ante la restaurada casa natal del Marqués de Sargadelos, en Ferreirela,  ante la que posamos para la foto, a la vez que vamos echándonos rumbo hacia  As Barreiras.

 

Algunos tramos embarrados hacen que algún que otro personal clave rueda y pruebe el dulce barrizal de los Oscos, sin que la cosa pase a mayores, salvo por un intempestivo timbrazo del móvil, pues por la retaguardia hemos dejado a Dani (Aire) haciendo fotos y desgajado del grupo.

 

De Ferreirela al diseminado núcleo de As Barreiras un breve paseo que nos va poniendo en situación de lo que nos espera, que tomaremos en cuenta cuando en Ferreira  empecemos a tomar en serio estos territorios que abrieron sus caminos a punta de pico en la pizarra.

 

En Ferreira, la señalización cambio pues el PR.AS 203 gira hacia la Mina de As Talladas echándose valle abajo, mientras que nosotros tomamos como hilo conductor el PR.AS 153  Ruta da Coba, por el ramal ascendente hacia Nonide. La subida pronto nos pone en fila de a uno, y los más débiles a la cola del pelotón Felix y el que suscribe, por delante Morcín, Alfonso de Avilés, Tito, Mojardín, Chus, y por entre los del medio el simpático y noblote Vidalillo, Alberto, y perdido haciendo fotos Dani. 

 


Foto de Asturcones cuando aún se llevaba el maillot oficial

Lo cierto es que la subida a Nonide además de dura, y con tramos trialeros en los cuales las cubiertas resbalan sobre la pulida pizarra hacen que se ponga el pie en más de una ocasión y más a la altura del  monte de Penagrande donde la climatología ha echado sobre el camino  varios árboles. Es una pena que las empresas que pasean por aquí sus clientes no se tomen este asunto del mantenimiento de los Senderos como algo propio, pues no comentaban que hace unas semanas que por aquí había paseado sus clientes un conocido albergue de la zona.

 

Llegamos a Nonide, donde unos naturales retornados nos ofrecen una cerveza a la vez que oímos más que vemos,  al otro lado del valle el bramido de los motores por los subiendo por los cortafuegos de Tresmonte, los naturales nos explican donde gira el PR. AS 153 que en dicho lugar se echa monte abajo por las carbas de A valía y la Allonca, la bajada por el sendero hacia A Coba, disfrutón como ninguno. El personal más racing de nueva generación se va rápidamente para abajo, mientras Alfonso, Tito, Dani y algún que otro se engolfa con la fotografía del paisaje y el paisanaje que se pueden ver en      http://www.asturconbtt.blogspot.com.

 

El caserío de la Allonca nos da paso ya en la parte más  baja de la pendiente al  cruce de camino, uno tira para Trabada a base de una fuerte subida por pista, pero nosotros optamos por comer al pie del río Agüeira y su desvencijado camino para tomar la nueva ruta que ha marcado el Principado de la Ruta de Pousavadelle, PR.AS 210.

 

as el descanso, viene la subida hacia Da Coba, abandonamos la naciente carretera para tomar el ramal hormigonado que sube hacia el Cementerio, al pie del cual njace un sendero tallado a media ladera que nos va llevando  por A Travesa y el Monte la Lometa hacia la parte alta de ladera, lo cual arroja un maravilloso paisaje que nuestros ojos no se cansan de admirar y de captar en fotogramas.

 

El grupo está entusiasmado, a pesar del madrugón y el viaje, pero ha merecido la pena, pues el sendero en lo técnico nos deleita y el paisaje hace que la emoción se dispare. Una vez ganada altura vamos bordeando la ladera por los estrechos senderos que se ha  tallado en la piedra y nos acercamos a  Bodega Blanca, donde arranca un bravo descenso tras un tramo suave de pistas y caminos, que nos llevan hasta el pontón de Pousavadelle que data del siglo XVI, y que nos permite pasar a la otra orilla del río, tras n un descenso trialero donde los haya.

 

Des Pousavadelle acompañamos al río Agüeira hasta el otro pontón que nos permite cruzar el río Cabalos para afrontar la subida ya inciclable de la Sierra de Malneira, sin que la bajamos el otro día, pero subirla imposible. Escasa media hora empujando la bici hasta ganar las pistas que nos permiten ganar  por a Serra de Sela el Chao del Coto  e ir virando hacia el pueblo de Malneira.

 

A pesar de ser una ruta corta el esfuerzo de los triales, y los duros repechos, y el intenso calor  nos dejan algunos de los betetistas  exhaustos, pues no en vano hemos remontado casi 1500 mts. de desnivel, y eso se deja sentir en los perniles aunque la satisfacción de hacer una ruta de estas características nos deja a todos más  que satisfechos

 

La llegada a Malneira, se hace escalonada y aunque la idea era tomar alguno de los ramales de la ruta Arqueológica, decidimos tomar la carretera adelante hasta Xuntalaca donde seguimos el Camino de Santiago que nos permite entrar  en Grandas de Salime y tomarnos una refrescante cerveza en la Fonda de Arraigada mientras un camarero guaraní nos ilustra sobre la toponimia tan singular de la zona, antes de emprender el largo viaje hasta la sede de Asturcón BTT en Oviedo.

 

Víctor Guerra

 

domingo, 7 de septiembre de 2008

Por los Collados de Luna


 Tipo de Ruta: Circular

Punto de Salida y Llegada: La Magdalena (León)

Longitud:  49 Km.

Horario: 4, 30  horas

Puntos de paso:, Otero de Dueñas- Carrocera- Santiago de las Villas- Cuevas de Viñayo-Portilla de Luna-Sagüera de Luna-Barrios de Luna-Irede.

Altitud de Ascenso  1.358  mts. Acumulados.

 Altitud de Descenso: 1.410 mts. Acumulados.

 Los perfiles cársticos de la Comarca de Luna, son duros recorridos  para el  betetista  pero de una belleza impresionante.

 

Una vez más acudimos  a la llamada del almuecín ciclomontañero  Juan Carlos Hidalgo, unos veintitantos betetistas procedentes de  León,  Benavente, y cono no, los bravos  astures con la intención de rodar durantes unas horas por la gran falla que tiene su origen en Laciana,  y que de Oeste a Este,  conforma una gran espina dorsal, y por cuyos plegamientos discurre la ruta  que tenemos por delante.


 Un trazado que  durante unas horas atravesará  los distintos valles que se originan  bajo la Cordillera Cantábrica,  y que  conforman la Comarca de Luna, salpicada de bosques y  parajes excepcionales para la prácticas de actividades de perfil bajo en cuento al impacto medioambiental como son el senderismo o la BTT.


 Con la disposición de gozar de este recorrido partimos del núcleo de La Magdalena dirección Suroeste,  por la carretera  LE- 626, pasando por delante del desvío hacia  la Autopista A-6.  Seguimos carretera adelante para desviarnos a los 3 kilómetros  hacia el interior del pueblo de Otero de Dueñas,  con sus perennes restos del cenobio cisterciense.


 Se sale de Otero y  doblamos a la izquierda  al km 3,750,  metiéndonos por la antigua zona asfaltada donde la cosa va tomando altura. El ritmo que marcan en la cabeza es trepidante, pues rayamos los 14,5 km/h.; y yo estoy fuera de control en pulsaciones,  pues hemos parado a coger agua y ello  ha supuesto remontar, junto con Félix todo un tramo largo, fuerzo, menos mal que Carlos Cohello, nos iba esperando  en los distintos cruces para tirar de nosotros y meternos en el grupo.


 El grupeto rueda ahora en fila india por el estrecho sendero que va por debajo del Alto de  la Lomba, y por encima de la carretera LE- 623, se cruza el carretil que da acceso a unas canteras,  hasta concluir en el pueblo de Carrocera, del cual  salimos por asfalto hasta el cercano pueblo   de Santiago de las  Villas. 


 Los pueblos rezuman soledad a esta temprana hora de la mañana, el tiempo  amenaza por momentos con  meterse en agua. A partir de este pueblo  subimos por firmes de tierra  virando hacia el Norte en primer lugar y luego hacia el Oeste  pasando por entre el Alto del Castro y el Alto del Cuerno, lo cual  nos deja ante una alambrada de espinos,  tras unos 8 km.,  de ciclado y ya con la primera collada  ganada.


El ritmo ha descendido  y se vesubir a base de la utilización del  brioso pateo cuesta arriba a parte del personal. Desde esta primera collada se ve parte de las canteras, y los distintos valles trasversales que debemos ir ganando.


 César “El Abuleo”  de Asturcón BTT, se siente fuerte y da “jabón” mientras los del Club Lopenta de Bevanvente no pierden su rueda ahora dirección  Oeste, por un trazado que medio se adivina, y que  a media ladera busca el fondo del valle, aunque los caminos tienden  a cerrarse por momentos ello no impide al grupeto entroncar con  la carretera local, y tomando  su ramal derecho se coge rumbo a Cuevas de Viñayo.


 Sin apenas entrar en el pueblo doblamos  sobre la cantarina fuente (9, 720 km,  49 minutos de ciclado y 1.053 mts de altt.) cruzamos  un pequeño arroyo  tomando por el camino que sube hacia el Collado de Piedrasecha al pie del Alto de La Cerra. Lugar desde el cual  Vega nos explica la zona,  muy característica por  la presencia del Desfiladero de Los Calderones, y su Virgen del Manadero.


 Desde aquí pasamos a la  collada de  La Monoca, (km 12) por un camino a media ladera, y en cuyo trayecto en un descuido me voy  al suelo, perdiendo las gafas. NO ha sido nada para lo que puedo ser,  seguimos hasta ganar la citada collada y caer directamente a  Piedrasecha, por una bajada que tiene sus trucos y más en las zonas de badenes que permiten casi el  despegue vertical, si uno  no  controla su velocidad y saltos en el descenso.


 De este núcleo se sale en dirección Oeste a  buscar el límite municipal y ganar  el collado de Coros del cual  nos bajamos más deprisa que hemos subido, como casi siempre,  hasta  llegar al pueblo de Portilla de Luna (17, 260 Km., 1h. 17 minutos).  Desde Portilla se sale dirección a  Sagüera, y aunque aún hay buen ánimo, los repechos son de órdago y van des un 12 a un 20%,  lo que hace que el personal  tenga que reptar pendiente arriba tirando de la trotona, en general son pocos los que se salvan de la descabalgadura.


 A Sagüera llegamos tras ciclar y patear durante casi 2 Km.,  pasamos el arroyo que lleva el nombre del pueblo y el de Villerma  para ganar el Collado de  La  Espina,   apretujado entre el Alto del Piornal  y el Alto de las Peñas, lugar donde contemplamos los primeros ejemplares de los sabina de Luna;  Ante nosotros se abre  una bajada que nos deja en la carretera del embalse de Barrios de Luna, entre el Km. 14 y 13, ya con unos 23, 320 Km. rodados, en un tiempo de 2 h. 24 minutos.


 Una tranquila rodadura en pelotón hasta el bar en que nos damos el merecido descanso con recuperación de fuerzas  a base de tapas de callos,  a las que me invita el amigo César, al que hoy no vi apenas el pelo durante toda la ruta. Mientras los del Club  Lopenta ejercitan su mente jugando una partida al tute rápido.

 

Desde  Barrios de Luna, cruzamos el embalse por su dique de contención, para doblar al final de éste  hacia la izquierda hacia el pueblo de Irede. La bajada genial pero la remontada hasta Irede se hace dura, me pego al capitán Pelea, y a Félix y a alguno más que se van   quedando igualmente rezagados, pues los kilómetros y la comida pasan factura.


 En Irede hay un reagrupamiento, y de aguerrida guisa acometemos la remontada del arroyo Lereo, las piernas no resisten la presión del repecho, y la cadena se tensa hasta triscar sobre el piñón. Esfuerzo  inútil para algunos  que intentamos hacer la subida encima de la trotona pero de cuyo empeño desistimos el grupo de Castellanos, Félix y yo mismo, y nos damos un paseo a pata que ya se hace de ha hecho  a medida de que nos separamos del arroyo, y la pista coge  altura.


  En lo más cerrado de la pista nos damos de bruces con el grueso del pelotón que nos espera para subir uno seiscientos metros que no quedan para tomar otro buen camino.


Tras abandonar la pista, por un virtual sendero lleno de escobas y piornos entre las cuales desaparecemos ciclistas y bicicletas,  tras los cuales se oye berrear a César pidiendo más caña, y a Castellanos y  a Feliciano acordarse del árbol genealógico de algún diseñador de rutas.


 Llegamos de “aquestas maneras y andares” a la pista de La Matona, viramos a la izquierda para seguir ascendiendo hasta la altura del vértice geodésico, donde el recorrido se deja ir por lo alto del cordal, ya las colladas han quedado atrás y ya hemos perdido la cuenta de cuántas van, para a buen marcha por tramos muy bonitos de toboganes que nuestras piernas agradecen, pues no en vano vamos por la vieja calzada trashumante.


 Alguno de los más racing en la zonas de mayor pendiente se amarran a las “amantis de sus trotonas” y le dan un apretón que  dejan el aire de la ruedas colgado de los árboles, o sea pinchazo o revetón,  y tienen que recurrir en medio de la babosada verde que escupen los tublles a  colocar la clásica cámara se siempre.


 Llegamos al fondo del valle para acercarnos al arroyo del Reventón del Turcio y cruzar por debajo de la Autopista A-6 a la altura del kilómetro 45, 260,  de la ruta con 4 horas y 22 minutos de pedaleo.


 Entramos por camino  de Garaño, tras cruzar el río Luna, a la Magdalena, ahora  por  asfalto tras rodar  unos buenos kilómetros por estas desconocidas colladas de la Comarca de Luna que nos han dejado un buen recuerdo.


Víctor Guerra

domingo, 31 de agosto de 2008

ENTRE lo SAGRADO y lo PROFANO


Tipo de Ruta: Circular
Punto de Salida: Area Recreativa de Bueño
Punto de Llegada: Area Recreativa de Bueño
Puntos del recorrido: Palombar –Fuejos-Peñerudes -La Vara- La Carbayosa- El Vallín-Rozaes-Peñerudes
Longitud: 38 Km. Aprox.
Horario: 3 minutos.
Desnivel Acumulado en Subida: 1200 mts
Desnivel Descenso Acumulado: 1100 mts

Una ruta que se abre a la sombra del mítico promontorio del Montsacro, y que desfila como una contínua tentación buscando el abrigo de la Sierra del Aramo.


La ruta tiene su comienzo en el Concejo de Ribera de Arriba, concretamente el sendero lo hacemos partir desde el Area deportiva El Llosal, en Bueño, buen lugar para dejar el vehículo y otros pertrechos. Los que habiten en Oviedo pueden comenzar en el Parque de Invierno y tomar la Vía Verde de Fuso, y entroncar con la ruta propuesta unos kilómetros más allá, a la altura de Palomar.

Estamos ante u n recorrido mixto, con muchas posibilidades, y que tal como se plantea para que no sea excesivamente duro, se diseña como una ruta a caballo entre el cicloturismo y la BTT.

Se sale como se plantea del Area Recreativa por la amplia pista fluvial pegada al río Nalón, que va encajonado entre la carretera a Palomar, la vía del tren y nuestra senda. El trazado en este tramo es prácticamente plano y va ganando a base de recodos el viejo puente de factura del siglo pasado que nos permite cruzar a buena altura el Nalón, aunque da un poco de canguelo al ver tablas rotas, y el abandono en que se encuentra. No hay otra opción nada más que cruzarlo, y subir por una dura rampa de hormigón que nos permite llegar al núcleo de Palomar. 2Km.

Se entronca con la carretera AS -322 que viene de Soto de Ribera y vamos por ella unos metros para girar a la izquierda en una revuelta, justo a la altura de una parada de autobús donde encontramos la señalítica de un PR, el 143, sendero que nunca se homologó, o sea que está en situación ilegal por apropiación de marcas (blancas y amarillas) y no pasar por el registro de Senderos del Principado de Asturias.

En ese punto vemos también las marcas del GR que enfilan ambas por la carreterita empinada para ganar el pueblo de Fuejos,que debemos cruzarlo lo que nos deja ante un trazado más pedestre a base de hormigón que sube a buscar la llamada Casa del Malato, una clara bifurcación sin señalización visible que nos permite contemplar en parte la mole sagrada donde aparecieron las reliquias de la catedral de Oviedo y donde parece que moraron durante unos neotemplarios, más preocupados por el silencio que por la publicidad de sus personas.

Esa mole es el Montsacro del cual ya nos ha hablado Angel Oretga en su anterior entrega en los libritos que se entregan con La Nueva España, los Jueves: “Rutas para caminar por Asturias”, tal promontorio es todo un hito de nuestra historia y un auténtico centro de carga telúrica, según dice el amigo Carlos Maria de Luis y el profesor Atienza, pues por el lugar pulularon estos extraños monjes, yno menos raras leyendas un milenario Santo Toribio y sus milagros. Etc.

Sea como fuere vamos a tener al Montsacro como referencia de continuo, por lo cual optamos ante la bifurcación del Malato, (4 km ) presidida por una gran cuadra por tomar el ramal izquierdo que sube bordeando el pico Les Pedreres y el Castiellu hacia la solitaria ermita de La Capilla del Ángel, situada a las afueras de La Mortera, pueblo al que llegamos en un minuto. En su parte intermedia otra bifurcación clara y contundente, nos vamos por la izquierda en descenso ahora por asfalto y subir a base de paellera, metiendo todo lo que tengamos y acompañando a la cantarina riega de La Olla hacia coronar el llamado Campo de Peñerudes (6 km), otro bastión vigilante sobre el Monsacro y la ahora ya visible Sierra del Aramo. No tengo medidor de pendientes pero el repecho se las trae.

Se desemboca en la carretera MO-5 que va a Pedrovella, la idea es no seguir ni el GR que tira para la derecha , ni desviarnos a la izquierda que va por asfalto siguiendo un ya casi perdido PR 143, en esta ocasión la propuesta es contemplar los dos grandes hitos el Montsacro y el Aramo, por lo cual se tira medio de frente para tomar la carretera que va hacia las poblaciones de Los Duernos, y Piñera, (8 km) donde se toma por otro amplio carril asfaltado los repechos que nos llevan hacia el pueblo de La Vara, con excelentes miradores sobre ambas sierras.

Aunque en la subida aparecen tentadores caminos para tomar, todos terminan en unas grandes barrizales, por lo cual lo mejor es pasar de ellos y llegar directamente a La Vara por asfalto contemplando los bellos escenarios que nos rodean.

Pues luego volveremos para tomar el PR 143 en dirección contraria, para los más aguerridos en La Vara les sugiero tomar la pista hormigonada que hay a la derecha que trepa ladera arriba por debajo de la Peña La Vara, y cuando ya se ve que el camino va a ganar el collado para meterse en plena sierra del Aramo, se ha de buscar la mejor bajada para caer hacia el pueblo de La Carbayosa. (16 km)

Se puede ir hasta Villapará, pero dar la vuelta es ya más suficiente, este es el punto de retorno idean para bikers que desafían de todo, pues por delante hay todo un tramo de antiguo camino carretero embarrado en algunos tramos, y con tramos impresionantes de lienzo de piedras como firme, de las que se ven pocas ya por Asturias. La pena son esos tramos todos desencajados que nos obligan a mil y un diabluras o poner pie en tierra y seguir disfrutando de esa manera del paisaje.

Con esa pelea llegamos de nuevo a La Vara, y en vez de tomar la carretera al final del pueblo, por donde hemos llegado, nos vamos por la derecha, por un encajonado camino en bajada, algunos tramos invitan a los más cautos a descender casi a pie, los más cabras pueden intentarlo montados en la trotona, aunque lo verde mohoso de los lienzos canteriles ya nos dicen algo con respecto al estado de ciclado de la zona.

Seguir el trazado es complicado pues las flechas direccionales quedan a contramano, pero a poco que nos fijemos iremos encontrando la dirección a seguir que toma rumbo a La Reguera, por zonas muy embarradas y dejadas de la mano de dios. Hay una invitación a irnos ante una cuadra de frente lo cual nos llevaría a Piñera, lo mejor es bajar por la rampa de hormigón que nace al pie de la cuadra, y cuyo recorrido nos llevará directamente al Canto la Cruz, sito en El Vallín, al pie de cuya ermita llegamos tras una rápida bajada.

De nuevo la omnipresencia del Montsacro se hace muy patente, merece la pena la lectura sobre el Monsacro y quedarse por unos momentos por estos lares a contemplar tan singular hito telerúrico que preside buena parte de este territorio asturcentral.

Salimos por la Ermita de Santa Cecilia, por asfalto para cruzar la carretera que viene de Cardeo a Piñera, tomamos un camino que sale justamente en frente de nuestro ramal y no metemos por el camino para cruzar la riega de la Bahuga y seguir por la zona de Barbeo, para doblar en un amplio cruce despejado a la izquierda por una pista forestal que va hacia la riega de Valdelavega, donde el camino presenta trazas de perderse, pues está muy tomado por bardos y restos de la tala, y por abundantes aguas que presentan más de una trampa, debido a las llamargas que se extienden a lo largo del camino que cruza el bosque de Pandiella, y concluir de este modo en el pueblo de Rozaes.

Esperemos que esta futura ruta que se va a plantear en sentido contrario como un GR senderista y Betereto, que intenta llegar hasta las inmediaciones de La Carisa y venir por la otra vertiente mierense hasta concluir de nuevo en Ribera de Arriba, pueda constituir todo un acicate para desarrollar sobre ese recorrido una prueba de un Campeonato de España de Mountain Bike, y articular un impresionante recorrido al modo prirynaico.

Como digo, ya plantados en Rozaes, ya no solo nos queda meternos por un sendero hormigonado que sube hacia la Iglesia de San Esteban de Peñanes y salir por esta aldea en subida hacia la zona de Llames, donde un descampado nos presenta una vistosa estampa del Embalse de los Afilorios, al cual bajamos por la amplia pista hasta entroncar con la carretera que baja de Piñera, unos metros más adelante doblamos en la zona de La Carrera, por asfalto hacia Peñerudes para bajar de nuevo por el camino traído hasta Bueño.

Feliz Ruta.

Victor Guerra

sábado, 23 de agosto de 2008

Planificando nuestras excursiones (2)


Una cuestión importante a la hora de planificar la ruta es prever los tiempos de marcha, ahora hay programas que nos pueden ayudar a planificar los tiempos en distintas fases, tanto por longitud como altitud. Debemos tener en cuenta dos factores, uno casi siempre se tiene en cuenta es la longitud, pero hay otro que el personal no repara y es el grado de ascensión acumulada , que es realmente lo que nos pasa factura, y es un parámetro que a veces no confunde.

Recuerdo no hace mucho en una ruta en Piloña, todo el mundo echaba manos a la cabeza por las dos chinchetas que había al principio de la ruta, y yo le tenía miedo no a eso sino a los múltiples dientes de sierra que se veían en toda la ruta, y que fueron los causantes de los abandonos y de que la gente se echase a la carretera general para llegar a Infiesto.

En este punto creo que debemos ser bastante reservones y darnos bastante tiempo, estableciendo un lugar y una hora a la que es preciso llegar, y si no se cumple esas premisas, es el momento de estudiar si merece la pena dar la vuelta o seguir.

A este respecto hay que tener en cuenta de que si estamos en una situación de posible riesgo el helicóptero de salvamento, no funciona con el atardecer, o sea que tiene que tener al menos una hora de margen antes de la caída del sol, sino el operativo de búsqueda o evacuación de hace por vía terrestre. Es importante saberlo, por si las moscas, en caso de caída, al atardecer no hay que demorarse mucho en pedir socorro, o en esa hora debemos estar fuera de las zonas más comprometidas.

En cuanto al aviso de socorro, supongo que a estas alturas ya todo el mundo lo sabe, el número de emergencia es el 112 y es bueno tenerlo en los móviles insertados, que además suelen funcionar aunque no haya cobertura.

Respecto a la cobertura telefónica y las zonas comprometidas, personalmente llevo casi siempre encendido la alarma del móvil que me indica cuando hay o no cobertura, es un poco coñazo ya lo sé, pues hay compañeros que quejan del constante pitido, pero eso a mí me está indicando donde tengo cobertura y donde no, y eso me hace ser más arriesgado o más reservón, pues puedo perderme del grupo y no poder llamar, o pedir ayuda, de este modo sé cuanto arriesgo.

Como premisa previa, siempre decir a donde vamos y con quien vamos…) para que nos puedan localizar, si cambiamos de idea una llamada no está nada mal para avisar de tal eventualidad. Últimamente he ido cogiendo dos manías: 1ª llamar un poco antes de acabar la ruta y dar “novedades” e indicar mi posición por si acaso, y la 2ª cuestión, tener a alguien entrenado con los programas de cartografía y GPS, al que podamos hacer una consulta mediante teléfono.

Por mi trabajo evaluando rutas o diseñándolas paso muchas días y horas solo en el monte, y cuando estoy en una situación de pérdida de la ruta, o de duda porque me faltan balizas, o porque algo creo que no va bien, y antes de dar un paso en falso suelo consultar con una pequeña red de apoyo, amigos y familia a los que llamo y les comunico mi posible posición y bien por un topónimo o por coordenada (Más fácil) y que sean ellos los que me orienten, una vez enciendan el ordenador y consulten la cartografía en el Ozi o el CompeGPS, Y lo cierto e s que gracias a ellos he salido del apuro.

En este sentido echo de menos poder pasar un archivo de track de GPS al móvil, para de este modo poder enviar donde sea preciso el archivo, que bien podría ser por cable o bluetoth, eso sería todo un logro

Os dejo una página que siempre nos puede ayudar Cosas sencillas.

En cuanto a botiquines, la cosa últimamente está en que cuanto menos mejor, suelo llevar glucosa, trombocit, relajante muscular , pomada Betadine y vendas, y poco más, aunque lo que nunca falta es una lamina de aluminio, que viene bien para muchas cosas, para pasar una noche a la intemperie, o refugiarse de la lluvia, o para envolver a un accidentado para que deje de perder calor. Es algo que no pesa y que deberíamos llevar todos, pues es una de las cosas que más utilidad le he encontrado.

Otra cuestión que hay que tener en cuenta es el tema de las pilas, ahora casi todos los elementos que llevamos necesitan o baterías o pilas, con estás últimas he tenido más de un problema, de ahí que a veces vaya cargado de ellas, las recargables es verdad que dura, pero hay un momento que aunque cargan, cuando uno las pone en la cámara o en el GPS se la chupas en un instante, y a veces si se compran por ahí, bien sean de las normales o las alcalinas, pues se consumen también muy rápido, porque llevan mucho tiempo en el mercado. Me pasó en Taramundi, me compré un buen montón y el GPS se las comía que daba gusto.

Lo único que podemos hacer es bajar la intensidad de gasto del aparato, colocándolo en el parámetro de ahorro, y pasando de los colorines en pantalla, a la pantalla gris, y como no bajando el número de contactos con los satélites: Pues hasta que se prodiguen como más asequibles sistemas de auto- carga por algún sistema como el solar y que se abaraten tendremos que apañárnoslas de este modo.

Víctor Guerra
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